La Palabra de Dios nos ilumina e invita a la reflexión. Compartimos el Evangelio de hoy 26 de abril, según el Vaticano, y una homilía del papa Francisco.
El Evangelio de hoy Jesús dice: "Yo soy la puerta; quien entre por mí se salvará". El Papa Francisco en la Dirección obligatoria, Santa Marta, lunes 18 de abril de 2016, explica: "Las coordenadas de la vida cristiana son muy sencillas,... es suficiente seguir una voz, así como hacen las ovejas con su pastor”.
"El pasaje evangélico recuerda las palabras de Jesús: En verdad os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que escala por otro lado, ese es un ladrón y un salteador. He aquí la primera imagen, y Francisco destacó: «Él es la puerta: la puerta para entrar en el redil de las ovejas es Jesús. No hay otra puerta».
Se debe poner de relieve, dijo el Papa, que Jesús hablaba siempre a la gente utilizando imágenes sencillas: de hecho, «toda esa gente conocía cómo era la vida de un pastor, porque la veía todos los días. Por ello quien lo escuchaba le entendía muy bien: Sólo se entra por la puerta del redil de las ovejas. Aquellos que, en cambio, quieren entrar en el redil pasando por la ventana o por otra parte, son delincuentes.
El Evangelio los define ladrones o salteadores. Todo, por lo tanto, es muy claro: «No se puede entrar en la vida eterna por otro sitio que no sea la puerta, es decir, que no sea Jesús». Y, añadió el Pontífice, el Señor «es la puerta de nuestra vida y no sólo de la vida eterna, sino también de nuestra vida cotidiana».
El Evangelio de Juan continúa y en las palabras del Señor se encuentra otro elemento importante: el «camino». En efecto, se lee: «Le abre el portero, y las ovejas escuchan su voz; y a sus ovejas las llama una por una... va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz", señala el Papa Francisco en la Dirección obligatoria, Santa Marta, lunes 18 de abril de 2016,
La Palabra de Dios nos brinda mensajes profundos y una oportunidad para la reflexión. A continuación, compartimos las lecturas del domingo 26 de abril de 2026 según el Vaticano.
Hechos 2, 14a. 36-41
El día de Pentecostés, se presentó Pedro, junto con los Once, ante la multitud, y levantando la voz, dijo: "Sepa todo Israel con absoluta certeza, que Dios ha constituido Señor y Mesías al mismo Jesús, a quien ustedes han crucificado".
Estas palabras les llegaron al corazón y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles: "¿Qué tenemos que hacer, hermanos?" Pedro les contestó: "Arrepiéntanse y bautícense en el nombre de Jesucristo para el perdón de sus pecados y recibirán el Espíritu Santo. Porque las promesas de Dios valen para ustedes y para sus hijos y también para todos los paganos que el Señor, Dios nuestro, quiera llamar, aunque estén lejos".
Con éstas y otras muchas razones, los instaba y exhortaba, diciéndoles: "Pónganse a salvo de este mundo corrompido". Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día se les agregaron unas tres mil personas.
1 Pedro 2, 20b-25
Hermanos: Soportar con paciencia los sufrimientos que les vienen a ustedes por hacer el bien, es cosa agradable a los ojos de Dios, pues a esto han sido llamados, ya que también Cristo sufrió por ustedes y les dejó así un ejemplo para que sigan sus huellas.
El no cometió pecado ni hubo engaño en su boca; insultado, no devolvió los insultos; maltratado, no profería amenazas, sino que encomendaba su causa al único que juzga con justicia; cargado con nuestros pecados, subió al madero de la cruz, para que, muertos al pecado, vivamos para la justicia.
Por sus llagas ustedes han sido curados, porque ustedes eran como ovejas descarriadas, pero ahora han vuelto al pastor y guardián de sus vidas.
Juan 10, 1-10
En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: "Yo les aseguro que el que no entra por la puerta del redil de las ovejas, sino que salta por otro lado, es un ladrón, un bandido; pero el que entra por la puerta, ése es el pastor de las ovejas. A ése le abre el que cuida la puerta, y las ovejas reconocen su voz; él llama a cada una por su nombre y las conduce afuera. Y cuando ha sacado a todas sus ovejas, camina delante de ellas, y ellas lo siguen, porque conocen su voz. Pero a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños".
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron lo que les quería decir. Por eso añadió: "Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes que yo, son ladrones y bandidos; pero mis ovejas no los han escuchado.
Yo soy la puerta; quien entre por mí se salvará, podrá entrar y salir y encontrará pastos. El ladrón sólo viene a robar, a matar y a destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia''.
Es palabra de Dios.