El pelo fino puede perder volumen rápidamente y resultar más vulnerable a las altas temperaturas, por lo que la forma de secarlo puede cambiar el resultado del peinado. Las peluqueras Beatriz Matallana y Sara Guinaldo coinciden en prestar atención desde que termina el lavado: desenredar sin tirones, retirar el exceso de agua y controlar la exposición al calor.
Entre esos cuidados aparece una función del secador que suele reservarse únicamente para los últimos segundos: el aire frío. Matallana recomienda utilizarlo especialmente en cabellos finos o dañados para terminar el secado, reducir la exposición innecesaria al calor y controlar el encrespamiento. Guinaldo suma otras claves para proteger la fibra y conseguir mayor volumen desde la raíz.
El aire frío tampoco sustituye otros cuidados frente al daño térmico ni puede reparar por sí solo una fibra deteriorada.
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Por qué el aire frío puede ser la solución para el pelo fino
Beatriz Matallana recomienda reservar esta función principalmente para el final del secado, cuando el cabello ya perdió prácticamente toda la humedad.
- “La función de aire frío es perfecta para dar el toque final al cabello, y también sirve para protegerlo y cerrar la cutícula. Siempre sugiero usarla al final del secado para sellar el peinado y reducir el encrespamiento”, explica la peluquera en declaraciones recogidas por Trendencias.
- Además, señala que lo aconseja especialmente para cabello fino o dañado con el objetivo de evitar resecarlo todavía más.
Hay una ventaja evidente frente al aire caliente: utilizar una temperatura menor reduce la exposición del cabello al calor intenso. Eso resulta particularmente interesante cuando la fibra ya es frágil o se utilizan herramientas térmicas con frecuencia.
¿Es cierto que el aire frío “cierra” la cutícula del cabello?
La expresión “cerrar la cutícula” es habitual en peluquería, aunque conviene matizar qué sucede realmente.
La cutícula constituye la capa exterior protectora de la fibra capilar y su estado influye en características como la suavidad, el brillo y el encrespamiento. El calor excesivo puede contribuir al deterioro de la fibra, especialmente con exposiciones frecuentes o temperaturas elevadas.
Utilizar aire frío al terminar no repara una cutícula dañada ni transforma permanentemente su estructura.
Sí permite terminar el peinado sin seguir añadiendo calor y puede ayudar a mantener la forma conseguida y conseguir una superficie visualmente más pulida.
Matallana lo resume así: “Con la función de aire frío se reduce el daño por calor. Además, aumenta el brillo y reduce el encrespamiento y los cabellos sueltos. También ayuda a fijar el peinado, sin dejarlo seco y sin vida”.
El secador de pelo en aire frío permite terminar el peinado sin sumar otra dosis de temperatura elevada.
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Cuál es el primer error que conviene evitar antes de utilizar el secador
El cuidado comienza incluso antes de encenderlo.
Sara Guinaldo recomienda prestar especial atención al desenredado para reducir los tirones sobre el pelo mojado.
“Desenreda con cuidado. Hazlo siempre de medios a puntas para evitar tirones y roturas innecesarias”, explica.
En lugar de empezar directamente desde las raíces y arrastrar todos los nudos hacia abajo, se puede trabajar progresivamente desde las puntas y avanzar hacia zonas superiores.
También recomienda retirar previamente buena parte de la humedad con una toalla de microfibra, sin frotar agresivamente el cabello.
Cuanta menos agua tenga que eliminar después el secador, menor será el tiempo necesario de exposición al aire caliente.
¿Cómo secar el pelo fino para conseguir más volumen en la raíz?
Si el objetivo es ganar volumen, Guinaldo recomienda comenzar precisamente por la zona que suele quedar más aplastada.
“Comienza el secado por la raíz para favorecer el volumen y luego continúa hacia medios y puntas utilizando un peine de púas anchas”, aconseja.
La idea es retirar la humedad de las raíces mientras se trabaja su posición, en lugar de concentrar todo el esfuerzo en largos y puntas.
Un procedimiento sencillo sería:
- Retirar el exceso de agua sin frotar.
- Desenredar cuidadosamente desde las puntas hacia arriba.
- Comenzar el secado trabajando las raíces.
- Continuar hacia medios y puntas sin concentrar excesivamente el calor en un mismo punto.
- Cuando el cabello esté prácticamente seco, cambiar al aire frío.
- Dirigir el flujo siguiendo la caída del cabello para terminar el peinado.
Es indispensable terminar con un sérum, utilizado en una cantidad adecuada para el tipo y largo del cabello.
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Por eso, el botón frío puede ser más útil antes de que aparezca el daño que después. Si permite acortar la exposición al calor y finalizar el secado con una temperatura menor, ese pequeño cambio repetido después de cada lavado puede tener más sentido que intentar corregir posteriormente una fibra ya castigada.