22 de octubre de 2026 - 21:00

Decoración multisensorial: cómo lograr que los ambientes de la casa huelan, suenen y se sientan mejor

La decoración no depende únicamente de los colores y los muebles. La iluminación, los aromas, las texturas y los sonidos también influyen en la experiencia.

La decoración multisensorial propone diseñar los espacios teniendo en cuenta los cinco sentidos. El objetivo es combinar estímulos visuales, auditivos, olfativos y táctiles, además de incorporar pequeños detalles vinculados con el gusto, para transformar el hogar en un lugar que transmita comodidad y bienestar.

El oído: cómo crear ambientes con sonidos agradables

Los ruidos de la calle, los electrodomésticos y el eco de las habitaciones pueden generar una sensación de saturación. Para mejorar la acústica, conviene incorporar elementos textiles que absorban parte del sonido.

Las alfombras, las cortinas gruesas y los sillones tapizados ayudan a reducir las reverberaciones, especialmente en ambientes con pisos duros y paredes desnudas.

También se pueden sumar sonidos agradables mediante música suave, listas de reproducción adaptadas a cada momento del día o una pequeña fuente de agua. Los carillones de madera o bambú son otra alternativa, siempre que su sonido no resulte molesto.

El olfato: aromas que aportan personalidad

Los aromas están estrechamente relacionados con los recuerdos y las emociones. Por eso, elegir una fragancia para cada ambiente puede contribuir a crear una identidad particular en el hogar.

Antes de utilizar velas aromáticas o difusores, es importante ventilar diariamente y solucionar posibles problemas de humedad o malos olores.

En el living y el recibidor pueden funcionar las notas de vainilla, canela o madera, mientras que los aromas cítricos, como limón y naranja, aportan una sensación de frescura en la cocina. Para el dormitorio y el baño, la lavanda o la manzanilla son opciones habituales por su asociación con la relajación.

Los aromas deben utilizarse con moderación, especialmente en hogares con personas sensibles, mascotas o problemas respiratorios.

El tacto: combinar texturas para ganar comodidad

La comodidad también depende de cómo se sienten los materiales al contacto con la piel. Un sillón puede resultar visualmente atractivo, pero perder su encanto si la tela es áspera o demasiado rígida.

Una forma sencilla de mejorar los ambientes consiste en combinar distintas texturas. Las mantas de lana, los almohadones de lino o corderoy y las alfombras de algodón o yute aportan variedad y calidez.

También se pueden contrastar superficies frías, como el vidrio y el metal, con materiales más cálidos, como la madera y los tejidos naturales.

La vista: iluminación cálida y bien distribuida

La iluminación modifica la percepción de los espacios y puede hacer que una habitación resulte más acogedora. En lugar de depender exclusivamente de una luz central intensa, conviene combinar lámparas de mesa, luces de pie y puntos de iluminación indirecta.

Las luces cálidas, de entre 2700 y 3000 kelvin, son una alternativa para crear ambientes relajados, especialmente durante la noche.

El gusto: pequeños rituales que completan el ambiente

El gusto también puede formar parte de la experiencia del hogar mediante detalles cotidianos. Una estación de café o té, un frasco con galletitas caseras o una jarra de agua fresca con menta y rodajas de pepino aportan un toque de hospitalidad.

En definitiva, la decoración multisensorial no requiere grandes inversiones. La combinación de sonidos agradables, aromas sutiles, texturas confortables e iluminación adecuada permite crear una casa que no solo se vea bien, sino que también resulte más agradable para quienes la habitan.

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