La salsa César es uno de los aderezos más conocidos y versátiles. Su combinación de cremosidad, acidez y sabor intenso la convierte en el complemento ideal para ensaladas y muchos otros platos. Esta versión incorpora yogur natural para lograr una textura suave y un resultado más liviano.
Preparada con alimentos equivocados, pueden convertirla en una trampa calórica para el cuerpo.
WEB
Cómo preparar la salsa César paso a paso
-
Triturá los ingredientes principales. Colocá la yema de huevo duro en un mortero junto con el ajo pelado, las anchoas y una pizca de sal. Machacá hasta obtener una pasta homogénea.
Incorporá los condimentos. Agregá el yogur natural, la mostaza, la salsa inglesa y el jugo de limón. Mezclá bien.
Dale una textura cremosa. Incorporá el aceite de oliva de a poco, mientras revolvés, hasta conseguir la consistencia deseada. Probá y ajustá los condimentos si es necesario.
Si no tenés mortero, podés usar una minipimer para integrar todos los ingredientes.
¿Cuál es el origen de la ensalada César?
La ensalada César fue creada por el cocinero italiano Cesare Cardini en su restaurante del Hotel Caesar's, en Tijuana, México. Según la historia más difundida, surgió durante un fin de semana de mucha concurrencia, cuando la cocina se quedó con pocas provisiones y Cardini improvisó una preparación con los ingredientes disponibles.
La versión original incluía lechuga romana, crutones de pan, queso parmesano y aderezo César. Con el tiempo, se popularizaron variantes con pollo a la plancha y panceta.
Cómo conservar y acompañar la salsa César
Esta salsa combina muy bien con ensaladas, pollo grillado, verduras crudas o asadas, hamburguesas y sándwiches. También es una excelente opción para acompañar papas al horno, batatas o papas fritas hechas en la freidora de aire.
Guardala en un recipiente hermético en la heladera y consumila preferentemente dentro de los 2 o 3 días. Como contiene huevo cocido, mantenela refrigerada y no la dejes mucho tiempo a temperatura ambiente.
Preguntas frecuentes sobre la salsa César
¿Se puede preparar sin anchoas?
Sí. Podés omitirlas, aunque el aderezo perderá parte de su sabor intenso y salado.
¿Se puede hacer sin yogur?
Sí. La versión tradicional suele llevar una emulsión a base de yema y aceite. El yogur aporta cremosidad y permite reducir la cantidad de aceite.
¿Cómo preparar una versión sin huevo?
Podés reemplazar la yema por una mayor cantidad de yogur natural y ajustar el aceite hasta obtener la consistencia deseada.
¿Cuál es el secreto para que quede cremosa?
Incorporar el aceite lentamente mientras mezclás y mantener una buena proporción entre el yogur, la mostaza y el jugo de limón. Así vas a conseguir un aderezo equilibrado, fácil de preparar y lleno de sabor.