El agua todavía sale de la ducha, pero algunos chorros se desvían y otros directamente desaparecieron. Antes de pensar en cambiar el cabezal, conviene revisar sus pequeños orificios: los minerales presentes en el agua pueden acumularse allí hasta reducir el paso y alterar el chorro. Para eliminarlos existe una alternativa al vinagre y al bicarbonato.
Se trata del ácido cítrico, un polvo soluble que puede utilizarse para eliminar depósitos minerales de determinadas superficies. Su carácter ácido permite actuar sobre las incrustaciones sin el olor intenso del vinagre. Sin embargo, debe emplearse correctamente: algunos materiales y acabados son sensibles a los ácidos y nunca debe combinarse con lavandina.
Si los chorros siguen uniformes y los orificios permanecen limpios, la descalcificación puede realizarse cuando aparezcan señales de acumulación.
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Por qué se tapan los pequeños orificios del cabezal de la ducha
El problema suele estar relacionado con el agua dura, es decir, aquella que contiene una concentración elevada de minerales disueltos, principalmente calcio y magnesio.
- Con el uso y la evaporación del agua pueden formarse depósitos minerales sobre el cabezal. Los diminutos orificios de salida son especialmente problemáticos porque una pequeña acumulación basta para reducir su diámetro.
- Las señales resultan fáciles de reconocer: chorros que salen hacia los costados, agujeros completamente bloqueados y un flujo menos uniforme.
Esto no significa que cualquier pérdida de presión tenga el mismo origen. Si limpiar el cabezal no produce cambios, habrá que investigar otras posibles causas en la instalación.
Por qué el ácido cítrico puede eliminar las incrustaciones
La ventaja está en su acidez.
Los depósitos de carbonato de calcio reaccionan con los ácidos, lo que facilita su disolución y posterior eliminación. Por eso, el bicarbonato por sí solo no resulta la opción más adecuada para disolver este tipo de incrustación, ya que es alcalino.
El vinagre también es ácido y puede actuar contra los depósitos minerales. La diferencia es que el ácido cítrico en polvo permite preparar una solución desincrustante y prácticamente no deja el olor característico del vinagre.
Eso lo convierte en una alternativa práctica siempre que el material del cabezal sea compatible.
Cómo limpiar los orificios de la ducha con ácido cítrico
El procedimiento requiere pocos elementos y no es necesario introducir objetos puntiagudos dentro de cada salida.
Paso a paso:
- Prepará la solución: disolvé entre dos y tres cucharadas de ácido cítrico en un recipiente con agua tibia.
- Retirá el cabezal: desenroscalo si el modelo permite desmontarlo fácilmente.
- Dejalo en remojo: sumergí la zona afectada durante aproximadamente 30 minutos a una hora.
- Cepillá los orificios: utilizá un cepillo de dientes viejo o un cepillo pequeño y suave para retirar los depósitos reblandecidos.
- Enjuagá abundantemente: eliminá cualquier resto de la solución.
- Volvé a colocarlo: enroscalo correctamente y comprobá que no existan pérdidas.
- Dejá correr el agua: hacelo durante aproximadamente un minuto para terminar de arrastrar los residuos.
Si persisten depósitos después del primer tratamiento, es preferible repetir una limpieza compatible con el material antes que utilizar herramientas metálicas que puedan deteriorar los pequeños orificios.
Si persisten depósitos después del primer tratamiento, es preferible repetir una limpieza compatible con el material.
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¿Qué hacer si el cabezal de la ducha no puede desmontarse?
También es posible tratar solamente la zona obstruida.
- Prepará la misma solución de agua tibia y ácido cítrico dentro de una bolsa resistente. Después colocala alrededor del cabezal de forma que los orificios queden sumergidos.
- Sujetala cuidadosamente con una banda elástica u otro sistema que soporte el peso sin desprenderse.
- Después del remojo, retirala, cepillá suavemente las incrustaciones y dejá correr abundante agua.
Además, si la presión continúa siendo baja después de retirar completamente los depósitos, el cabezal deja de ser el principal sospechoso. Ese resultado sirve como una pista para buscar el problema en filtros, válvulas, cañerías o en la propia presión de suministro, en lugar de seguir descalcificando una ducha que ya está limpia.