Las plantas de interior no solo sirven para decorar los ambientes. Desde hace décadas, distintas investigaciones científicas estudian su capacidad para absorber determinados contaminantes presentes en el aire, como el formaldehído y el benceno. Algunas especies demostraron resultados interesantes en experimentos de laboratorio.
Uno de los trabajos más conocidos fue realizado por la NASA en 1989, bajo la dirección del investigador B. C. Wolverton. El estudio examinó cómo ciertas plantas, junto con los microorganismos asociados a sus raíces, podían reducir la concentración de compuestos químicos en cámaras cerradas.
Las sustancias pueden liberarse de pinturas, muebles, adhesivos y otros materiales.
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1. Sansevieria o lengua de suegra
La sansevieria (Dracaena trifasciata) se caracteriza por sus hojas largas, rígidas y puntiagudas, generalmente verdes con bordes amarillos. Es una de las plantas más resistentes para cultivar en interiores.
En ensayos controlados se estudió su capacidad para reducir determinados compuestos, entre ellos el benceno y el formaldehído. Además, utiliza un metabolismo conocido como CAM, que le permite captar dióxido de carbono principalmente durante la noche.
Para cuidarla, conviene ubicarla en un lugar luminoso, sin necesidad de sol directo intenso, y regarla únicamente cuando el sustrato esté seco.
Sus características no significan que produzca una mejora significativa del oxígeno o del aire de un dormitorio.
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2. Cinta o planta araña
La cinta (Chlorophytum comosum) tiene hojas finas y arqueadas, verdes o combinadas con franjas blancas. También produce pequeños brotes que permiten multiplicarla fácilmente.
Diversos experimentos investigaron su capacidad para reducir formaldehído y otros contaminantes gaseosos bajo condiciones controladas.
Es una planta adecuada para principiantes porque se adapta a la luz indirecta y necesita riegos moderados, sin encharcar la tierra.
Su follaje también puede retener parte del polvo que circula por el ambiente.
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3. Lirio de la paz
El lirio de la paz (Spathiphyllum) se reconoce por sus hojas verdes brillantes y sus características estructuras blancas que rodean las flores.
Fue una de las plantas incluidas en investigaciones sobre la reducción de contaminantes como benceno, formaldehído y tricloroetileno en ambientes experimentales cerrados.
También libera vapor de agua mediante la transpiración, aunque unas pocas plantas no suelen producir cambios importantes en la humedad de una habitación.
El lirio de la paz contiene cristales de oxalato de calcio que pueden causar irritación e intoxicación si perros o gatos lo mastican.
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4. Potus
El potus (Epipremnum aureum) es una planta trepadora de hojas con forma de corazón, generalmente verdes con manchas amarillas o claras.
Investigaciones de laboratorio analizaron su capacidad para reducir compuestos orgánicos volátiles, entre ellos el formaldehído y el benceno.
Su principal ventaja para el hogar es que resulta fácil de mantener. Puede crecer en macetas colgantes, sobre estantes o con soportes verticales.
Debe mantenerse fuera del alcance de mascotas que puedan morder sus hojas, debido a su contenido de oxalatos.
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5. Aloe vera
El aloe vera es una planta suculenta de hojas gruesas y carnosas, conocida por el gel que contienen en su interior.
Su posible capacidad para absorber determinados compuestos presentes en el aire, como el formaldehído, fue examinada en investigaciones experimentales.
Necesita abundante luz y un sustrato con buen drenaje. El riego debe ser espaciado para evitar que las raíces se pudran.
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Para reducir la contaminación interior, las medidas más efectivas siguen siendo controlar las fuentes de contaminantes, mantener una ventilación adecuada y utilizar sistemas de filtración apropiados cuando sean necesarios. Las plantas pueden complementar el ambiente doméstico, pero no reemplazan estas medidas.