El perro Rocky tenía apenas un año y ya había perdido dos familias. Después de ser devuelto por segunda vez al centro de control animal del condado de Cobb, en Marietta, Georgia, el dóberman pasaba sus días dentro de una jaula y buscaba consuelo abrazado a dos animales de peluche.
Las imágenes mostraban un fuerte contraste con el perro que alguna vez había salido del refugio rumbo a un hogar. Los voluntarios describieron su estado como depresivo y uno de ellos decidió compartir su historia en TikTok, a través de la cuenta @sharing.lov3.
Rocky había sido adoptado y devuelto dos veces al refugio
Rocky llegó por primera vez al centro cuando todavía era cachorro. Una familia decidió adoptarlo, pero tiempo después lo devolvió porque se mudaba y ya no podía hacerse cargo de él.
- El dóberman recibió entonces una segunda oportunidad. Otra familia lo llevó a casa, aunque la adopción tampoco terminó siendo definitiva. Según explicaron al devolverlo, Rocky tenía dificultades para convivir con el otro dóberman que vivía en el hogar.
- Así terminó nuevamente en el mismo refugio que había conocido de cachorro, aunque esta vez era mayor y acumulaba dos experiencias de abandono.
- Para un perro acostumbrado a un hogar, el regreso a una perrera implica enfrentarse nuevamente a cambios de personas, olores, sonidos y rutinas. En las imágenes difundidas por la voluntaria, Rocky permanecía dentro de su jaula junto a sus dos peluches.
Pero mientras él esperaba, alguien a cientos de kilómetros ya estaba preparando el viaje que cambiaría su historia.
“Ya estoy en camino”: condujo 13 horas para conocer a Rocky
El giro llegó con un correo electrónico enviado al refugio desde Nueva Jersey.
No era una consulta habitual sobre requisitos o disponibilidad. El hombre que había conocido la historia de Rocky comunicó que ya estaba conduciendo hacia Georgia.
“Recibí un correo electrónico de un hombre que me informaba de que ya estaba de camino, conduciendo desde Nueva Jersey hasta Atlanta”, contó la voluntaria.
Por delante tenía cerca de 1.300 kilómetros y unas 13 horas de ruta
A la mañana siguiente llegó al refugio. Además de tomar la decisión de incorporar a Rocky a su familia, había viajado preparado para llevárselo: llevó una correa nueva, un collar y una cama para perros.
Esta vez, Rocky no volvería a quedarse detrás de la puerta de su jaula.
De abrazar sus peluches en una jaula a saltar cuando salió del refugio
Las imágenes de la partida mostraron una escena muy distinta de la que había provocado la movilización por Rocky.
El dóberman comenzó a saltar de alegría mientras abandonaba las instalaciones junto a su nuevo dueño, después de haber regresado allí en dos oportunidades.
- Su destino estaba a otros 1.300 kilómetros, en Nueva Jersey. Allí lo esperaba una casa con un amplio jardín cercado y una diferencia importante respecto de su adopción anterior: Rocky será el único perro de la familia.
- De esta manera, no tendrá que compartir el hogar con otro animal, una circunstancia que había generado dificultades durante su segunda adopción.
El perro Rocky pudo cambiar su vida. Dos adopciones habían terminado llevándolo de regreso al mismo refugio, pero la tercera comenzó de una manera completamente distinta: con un hombre dispuesto a recorrer 1.300 kilómetros para que Rocky pudiera salir de allí con una nueva familia.