1 de octubre de 2019 - 23:27

Por juego, actitud y físico, River destroza a cualquier rival - Por Gustavo Villarroel

Una vez más, el conjunto Millonario demostró todo su potencial futbolístico. Le perdonó la vida a Boca, ya que podría haber goleado.

El resultado de la primera semifinal entre Boca y River es totalmente justo. No hay discusión alguna. Es más, el Millonario se quedó corto con el resultado. Generó decenas de situaciones de peligro y podría haber logrado una goleada histórica. Boca aún tiene oxígeno y es por mérito de su arquero Esteban Andrada.

     El gran estratega, Marcelo Gallardo. / LOS ANDES.
El gran estratega, Marcelo Gallardo. / LOS ANDES.

Más allá de que el partido se abrió con el polémico VAR. La falta exisitó. Hubo foul de Más sobre Santos Borré. Lo único que se puede cuestionar es lo que se tardó el cuarto árbitro y la gente del VAR en avisarle al juez Claus. Boca tuvo una contra y podría haber dañado a River. Pero, la falta existió y no tiene discusión. 

En cuanto al juego, River fue muy superior durante los 90 minutos. Tuvo control de balón, dominio territorial, generó espacios, pisoteó el área y solo falló en la definición. Al tener una vocación ofensiva muy ambiciosa, sabe que queda expuesto en determinados momentos. Son riesgos que asume. Y ahí es cuando sale a relucir la figura de Armani. Que no tuvo mucho trabajo pero respondió con creces en los dos dos disparos de Boca de larga distancia. Boca, tuvo una sóla chance más y fue un contragolpe, que Capaldo tiró el balón a la nubes. Después, el Xeneize, no tuvo recursos para generar ni aproximaciones. 

     Fernández pisó el área y facturó. / LOS ANDES.
Fernández pisó el área y facturó. / LOS ANDES.

Hace exactamente un mes, 1 de setiembre, por la quinta fecha de Superliga, en el mismo escenario se enfrentaron River y Boca. El planteo de Alfaro fue mezquino. Boca no cruzó la mitad de la cancha. Hoy, 30 días después y tras las cataratas de críticas que le llovieron al DT de Boca, hay que darle la razón. Alfaro es consciente de que su equipo es inferior. Y actúa en consecuencia. Es una realidad, si Boca le juega de igual a igual, golpe por golpe, el equipo del Muñeco lo destruye desde lo futbolístico y lo físico. La diferencia en el campo de juego entre un equipo y el otro es abismal. Y queda demostrado en cada partido. En el cruce de la Copa toda cambió porque hubo un penal al inicio del encuentro y el partido se abrió. Y cambió todo lo planificado.

Ahora, arranca la cuenta regresiva para el partido revancha dentro de 20 días en la Bombonera. Boca aún tiene vida y está obligado a demostrar su rebeldía. Pero, enfrente está el mejor River de la historia. Y no sólo porque destroza a Boca a cada paso. Es el mejor, por juego, actitud, títulos e identificación con sus hinchas. 

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