El juez federal Julián Ercolini procesó al exfuncionario kirchnerista Roberto Baratta, exmano derecha del ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, en la causa que lo investiga por presunto enriquecimiento ilícito.
El exnúmero dos en el Ministerio de Planificación Federal es investigado por un desfasaje entre lo declarado y las erogaciones entre 2003 y 2017.
El juez federal Julián Ercolini procesó al exfuncionario kirchnerista Roberto Baratta, exmano derecha del ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, en la causa que lo investiga por presunto enriquecimiento ilícito.
En el fallo, publicado por Clarín y Noticias Argentinas, el magistrado subrogante del Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional N° 12 consideró que “habría incrementado su patrimonio de manera apreciable e injustificada” entre 2003 y 2017, período en el que estuvo en la función pública como subsecretario de Coordinación y Control de Gestión del Ministerio de Planificación Federal de la Nación y los dos años posteriores a dejar el cargo.
Para Ercolini, este aumento “carecería de sustento” en comparación con sus ingresos legítimos, ya que “las aplicaciones de fondos efectivamente verificadas arroja saldos negativos en los ejercicios 2005, 2008, 2010 y 2012 a 2017, los que acumulados a lo largo de todo el lapso imputado ascienden a la suma de $4.678.496,90”.
Esto “evidencia la existencia de desfasajes entre los recursos declarados y las erogaciones detectadas en el presente expediente”, enfatizó el juez.
También mencionó que este incremento patrimonial se habría materializado “a través de la adquisición de diversos bienes inmuebles y vehículos, registrados tanto a nombre del imputado como de personas interpuestas de su entorno familiar directo”, al igual que “mediante la tenencia de importantes sumas de dinero en efectivo en moneda extranjera”.
Uno de los puntos de la acusación apunta al lote en el Mapuche Country Club de Pilar, el cual compró por US$ 70.000 en efectivo y sobre el que luego se construyó una mansión por un valor de $ 3.700.000. El mismo fue abonado en 30 pagos, la mayoría en efectivo tanto en pesos como en dólares.
Según el escrito, la incorporación del inmueble a su patrimonio fue “disimulada a través de la actuación como interpósita persona de su madre, Marta Rosa Girola, quien figuró como titular registral de la propiedad”.
Baratta, un extaxista y quinielero, “se habría valido de una tercera persona para disimular tanto la adquisición del terreno como la inversión dineraria posterior”, y para incorporarlo a su patrimonio habría simulado una “oferta de donación en su favor por parte de su madre”.
Las facturas de la obra estaban emitidas a nombre de Baratta, su grupo familiar usaba el inmueble, y las expensas, impuestos y otros gastos del country se vinculaban con él y con su esposa. La cuenta del club, aunque estaba a nombre de su madre, registraba egresos a nombre de Baratta.
Además, el servicio de cable e internet de la propiedad estaba a nombre de Oscar Centeno, el exchofer de Baratta y autor de los cuadernos donde se anotaban las presuntas coimas en la obra pública K.
En su última declaración a indagatoria, el exfuncionario del kirchnerismo había justificado que la mansión fue comprada por sus padres como un “proyecto familiar” para tener un lugar de veraneo y pasar el fin de semana. También rechazó los cargos y aseguró que todos sus bienes fueron adquiridos de forma legítima.
Además del procesamiento, Ercolini también decidió embargar los bienes de Baratta para cubrir una suma de $ 1.500 millones.