El Gobierno de Brasil respondió de forma categórica a las acusaciones formuladas por el presidente argentino, Javier Milei, contra el mandatario Luiz Inácio Lula da Silva.
La Cancillería brasileña respondió a las expresiones del presidente argentino ante la definición presidencial entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro.
El Gobierno de Brasil respondió de forma categórica a las acusaciones formuladas por el presidente argentino, Javier Milei, contra el mandatario Luiz Inácio Lula da Silva.
Mediante un comunicado oficial emitido por la Cancillería, Brasilia calificó los mensajes del jefe de Estado argentino como una “declaración antidemocrática, desequilibrada e impropia del jefe de Estado de un país amigo”.
El cruce diplomático se desató luego de que Milei expresara en la red social X su expectativa de que el “último truco de campaña sucia” de Lula no incluyera “robarse la elección”.
Además, el presidente argentino acompañó su publicación con un video sobre la propuesta de Lula de reducir la jornada laboral, tildando a su par brasileño de “progre machirulo” y afirmando que a su espacio “se le está cayendo la careta”.
Ante estas afirmaciones, el Gobierno brasileño sostuvo que las palabras de Milei constituyen un “nuevo e inaceptable intento de injerencia extranjera en el proceso democrático” a solo cinco días de la segunda vuelta electoral.
Desde Itamaraty remarcaron que los comentarios del presidente argentino atacan directamente al Poder Judicial y al sistema de votación electrónica, señalando que Milei reproduce discursos promovidos por quienes perdieron los comicios y protagonizaron un intento fallido de golpe militar cuatro años atrás.
En su respuesta, las autoridades de Brasil defendieron la fiabilidad de las urnas electrónicas, asegurando que el mecanismo es “demostrablemente seguro”, no registra irregularidades y fue plenamente validado por observadores internacionales durante la primera vuelta del 4 de octubre.
Asimismo, subrayaron que la decisión sobre el rumbo político del país corresponde de manera exclusiva a la ciudadanía brasileña sin presiones ni interferencias externas.
La disputa ocurre en la recta final hacia la votación decisiva del domingo 25 de octubre, donde Lula da Silva busca un cuarto mandato no consecutivo frente al senador Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal. En la primera vuelta, el candidato opositor alcanzó el 47,03 % de los sufragios, mientras que el actual mandatario reunió el 45,16 %.
Este episodio representa un nuevo capítulo en la frágil relación diplomática entre ambos mandatarios. En julio pasado, Milei ya había calificado a Lula de “presidiario” y “ladrón”, lo que provocó la llamada a consultas del embajador brasileño en Buenos Aires.
La escalada verbal cobra particular relevancia dado que Brasil es el principal socio comercial de la Argentina y ambas naciones conforman los mayores motores económicos del Mercosur.