Los empleados municipales de Guaymallén levantaron el paro que habían iniciado en reclamo por la quita del bono de compensación salarial, luego de que este jueves, alrededor de las 10.30, se dictara la conciliación obligatoria. La medida llegó después de una mañana marcada por nuevas protestas y movilizaciones en distintos puntos del departamento.
La huelga había sido convocada por los dos sindicatos que nuclean a los trabajadores municipales: el Sindicato de Obreros y Empleados Municipales de Guaymallén (SOEMG) y la Asociación Sindical Empleados Municipalidad de Guaymallén (ASEMUG). Ambas organizaciones cuestionan la decisión del intendente Marcos Calvente, de la Unión Cívica Radical (UCR), de suspender el pago del bono compensatorio para parte del personal.
La medida de fuerza había comenzado con un alto nivel de acatamiento, especialmente en el área de Servicios Públicos, donde los gremios denunciaron una adhesión cercana al 95%. También se registraron repercusiones en el Centro Verde y en el edificio municipal, con posibles demoras en la recolección de residuos.
Con el dictado de la conciliación obligatoria, el conflicto ingresa ahora en una instancia formal de negociación entre los representantes gremiales y el Ejecutivo municipal. La medida implica que las partes deben encauzar la discusión dentro del ámbito correspondiente y cumplir las disposiciones establecidas por la autoridad laboral.
Qué dice el SOEMGM
Alejandro Chávez, pro tesorero administrativo del Sindicato de Obreros y empleados Municipales de Guaymallén Mendoza (SOEMGM), confirmó en diálogo con Los Andes que aún no los han notificado sobre la conciliación obligatoria.
“Todavía no nos llega al sindicato la conciliación obligatoria. Podemos acatarla o no, después nosotros nos hacemos responsables de la gente. Vamos a tomar la decisión todos”, expresó.
Luego, agregó: “Seguimos convocados frente a la Municipalidad. Somos alrededor de 600 personas”.
El reclamo por la quita del bono municipal
El conflicto se originó por la decisión de la comuna de dejar de pagar el bono compensatorio de $350.000 a unos 2.450 empleados municipales. En cambio, alrededor de 500 trabajadores con ingresos inferiores a $1.200.000 continuarían percibiendo el adicional.
Desde ASEMUG, su secretario general, Alejandro Herrera, había cuestionado la decisión y sostenido que el beneficio representa una parte importante de los ingresos familiares.
En declaraciones a Aconcagua Radio 90.1, el dirigente afirmó que hay empleados que perciben un sueldo básico de $620.000 y que el bono, que se cobraba a mediados de cada mes, funcionaba como un respaldo económico para sus familias.
Los gremios también expresaron su malestar por otros recortes en adicionales salariales, como los correspondientes a Mayor Dedicación y Unidades de Servicio. Según Herrera, estas modificaciones se suman a una pérdida de ingresos que afecta a los trabajadores municipales.
El ajuste impulsado por Marcos Calvente
La suspensión del bono forma parte de las medidas de ajuste anunciadas por el intendente ante la caída de los recursos municipales.
En paralelo, Calvente propuso reducir un 10% su propio salario y el de los funcionarios políticos, además de congelar esas remuneraciones durante seis meses. La iniciativa fue presentada mediante un proyecto de ordenanza que debe ser tratado por el Concejo Deliberante.
La decisión generó cuestionamientos de los sindicatos, que consideran que el impacto de la quita del adicional sobre los empleados es mayor que el ahorro que representaría la reducción salarial de los funcionarios.
Antes de que se dictara la conciliación obligatoria, los gremios habían anticipado que mantendrían la medida de fuerza hasta obtener respuestas del Ejecutivo municipal.
Ahora, con el levantamiento del paro, se abre una nueva etapa para intentar resolver el conflicto salarial y determinar cómo continuará la discusión por el bono compensatorio y los demás adicionales que reclaman los trabajadores.