miércoles 21 de octubre de 2020

Un hombre mató a puñaladas a un agente de la Policía Federal. El atacante falleció horas más tarde. / Gentileza
Policiales

Murió el hombre que mató a puñaladas al policía en Palermo

Se trata de Rodrigo Roza (51), quien había sido baleado por el agente de la Federal.

Un hombre mató a puñaladas a un agente de la Policía Federal. El atacante falleció horas más tarde. / Gentileza

Murió esta madrugada Rodrigo Facundo Roza, el hombre de 51 años que asesinó a puñaladas a un agente de la Policía Federal en el barrio porteño de Palermo.

El delincuente estaba internado desde el lunes en el hospital Fernández tras sufrir heridas en la pierna y en el abdomen por parte de Juan Pablo Roldán, el uniformado asesinado. Según las fuentes consultadas por Infobae, los tiros le comprometieron a Roza el hígado, el vaso y el tracto intestinal.

El crimen de Roldán ocurrió a plena luz del día y a la vista de un grupo de gente que tomaba algo en la vereda de un bar, tal como puede observarse en los registros de las cámaras de seguridad.

En el video se ve cómo el asesino primero se para al lado de dos clientes de un bar y empieza a gritar frases incoherentes, lo que obliga a la intervención de dos efectivos de la Policía Federal. Uno de ellos, el inspector Roldán.

Si bien los agentes de la Federal intentaron dialogar y calmar a Roza, no lo lograron. El hombre sacó un cuchillo que guardaba en su mochila y atacó a los policías. Pese a que en un principio se negó a disparar, finalmente Roldán baleó las piernas el atacante para tratar de evitar causarle un daño mayor a él y al resto de personas que observaban la escena. En el medio de toda esa secuencia, Roza le asestó cuatro puñaladas: una en el corazón.

El policía Roldán falleció a los pocos minutos en el sanatorio Mater Dei, cercano al sitio del crimen.

El policía asesinado en Palermo. / Gentileza

Efectivos que acudieron al lugar descubrieron entra las pertenencias de Roza un arma de fuego con la forma de un pistolón del siglo XVII, varias cruces, estampas de distintos santos, un teléfono de línea, revistas religiosas y un atrapasueños, además de una vieja revista de decoración.

Según vecinos, Roza era un “hombre particular”, ya que había atravesado otros episodios violentos en el pasado.

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