9 de septiembre de 2026 - 11:27

Locura en un boliche: le negaron un trago, quiso incendiar el lugar y terminó atropellando a dos mujeres

Ocurrió durante la madrugada del domingo en un local de La Dormida, Santa Rosa. Un hombre de 31 años fue retirado del lugar luego de protagonizar incidentes y regresó minutos después con un bidón de nafta. Amenazó con incendiar el boliche y finalmente utilizó su vehículo para embestir el ingreso. Dos mujeres del personal de seguridad resultaron heridas y una de ellas sufrió fracturas.

Lo que comenzó como una discusión por la venta de una bebida alcohólica terminó convirtiéndose en una madrugada de terror para quienes se encontraban en un boliche de La Dormida, en Santa Rosa.

Eran aproximadamente las 5.40 del domingo cuando un hombre de 31 años se acercó hasta la barra de Ítalo y pidió un nuevo trago. La respuesta fue negativa: el expendio de bebidas ya había finalizado y el establecimiento debía cumplir con el horario establecido.

Según el relato de una de las trabajadoras, el hombre, que se encontraba visiblemente alcoholizado, reaccionó de manera violenta. Comenzó a insultar, golpeó muebles y discutió con el personal del lugar.

La situación fue subiendo de tono hasta que los responsables de seguridad decidieron retirarlo del establecimiento. Pero sacarlo del salón no significó el final del conflicto.

Por el contrario, afuera comenzó una secuencia que pudo terminar en una tragedia.

Volvió con un bidón de nafta

Una vez en el exterior, el hombre intentó regresar al boliche. Golpeó y pateó la puerta mientras discutía con los trabajadores. En medio de esa situación habría amenazado al personal y pronunciado una frase que, con el correr de los minutos, adquiriría un significado todavía más grave: "Ya van a saber quién soy". Después caminó hasta su vehículo. Pero no se fue.

Según contó Daiana Cornejo, encargada de seguridad del local, el hombre regresó con un bidón que contenía combustible y comenzó a rociar la entrada del boliche. "Fue hasta su auto, sacó un bidón y dijo que nos iba a prender fuego a todos", relató la mujer.

La nafta no quedó solamente sobre la puerta. De acuerdo con su testimonio, parte del combustible terminó sobre sus piernas y su ropa.

El hombre incluso habría intentado conseguir un encendedor o fósforos para iniciar el fuego. No pudo hacerlo. La situación, sin embargo, estaba lejos de haber terminado.

El auto se convirtió en el último ataque

Después de aquel intento fallido, el hombre volvió a su vehículo y lo puso en marcha.

Los trabajadores pensaron que finalmente se retiraría del lugar. Esperaron unos segundos, según relató Cornejo, creyendo que el episodio había llegado a su fin. Fue entonces cuando ocurrió la embestida.

El conductor hizo marcha atrás y, de acuerdo con el relato de la víctima, avanzó directamente hacia el ingreso del boliche, donde se encontraban ella y otras personas.

"Te juro que pensé que no la iba a contar", contó aún traumatizada la Daiana. La maniobra terminó con dos mujeres heridas. Ambas formaban parte del personal de seguridad y debieron recibir asistencia médica.

Daiana sufrió fracturas y lesiones en el brazo derecho y también una lesión vertebral, por lo que permanece a la espera de estudios que determinarán si deberá ser sometida a una intervención quirúrgica. La otra trabajadora también resultó con lesiones menores.

"Fue todo muy rápido", recordó Daiana. Dijo que después de la embestida, todavía en el piso, intentó ayudar a otras personas, pero poco después el dolor se hizo insoportable y necesitó asistencia.

Las lesiones, según explicó, fueron confirmadas posteriormente en el hospital.

"Pensé en mi hija"

Más allá de las heridas físicas, la situación dejó a Daiana atravesando una situación económica particularmente complicada.

La mujer no tiene obra social y explicó que, al no poder trabajar, tampoco percibe sus ingresos habituales. Vive sola con su hija, que concurre a la escuela primaria, y necesita afrontar los gastos derivados de su recuperación y de los estudios médicos.

Por ese motivo, familiares, amigos y vecinos comenzaron a ayudarla mientras espera conocer qué tratamiento deberá seguir.

La mujer también hizo público un pedido de justicia. "No quiero que esto quede en la nada", sostuvo, al referirse tanto a las lesiones sufridas como a la posibilidad de que el episodio sea minimizado.

Para Cornejo, lo ocurrido no fue una simple pelea a la salida de un boliche. Hubo una amenaza con combustible, un intento de provocar un incendio y finalmente una embestida contra personas que se encontraban en el ingreso.

"Porque a mí y a la otra chica nos ha ocasionado mucho daño", señaló.

El dosaje dio 1,72 gramos de alcohol

Después del episodio, el hombre fue detenido y se le practicó un dosaje de alcohol que arrojó 1,72 gramos por litro de sangre, según informó el Ministerio de Seguridad.

El resultado supera ampliamente el límite permitido para conducir en Mendoza, establecido en 0,5 gramos por litro para conductores particulares.

Además, el hombre presentaba una herida cortante en la ceja izquierda. De acuerdo con la información oficial, esa lesión se habría producido durante un intento de agresión por parte de algunas de las personas que se encontraban en el lugar.

El parte oficial también indicó que el hombre estaba acompañado por dos mujeres, de 23 y 36 años. Sin embargo, esa circunstancia fue cuestionada por personas que se encontraban en el boliche y que sostuvieron que el hombre había llegado y permanecido allí solo.

Ese punto forma parte de las circunstancias que deberán ser esclarecidas.

El episodio es investigado judicialmente y, de acuerdo con la información disponible, la causa contempla las lesiones provocadas a las trabajadoras, los daños ocasionados y las amenazas realizadas durante el incidente.

El hombre estuvo detenido inicialmente y posteriormente habría recuperado la libertad, aunque continúa sujeto a la investigación.

Mientras tanto, Daiana intenta recuperarse de las lesiones y espera los resultados de los estudios médicos que determinarán si necesita una operación.

La madrugada que había comenzado con una discusión por un último trago terminó con una entrada destruida, dos mujeres heridas y una amenaza que pudo haber tenido consecuencias mucho más graves.

Porque durante unos minutos, en aquel boliche de La Dormida, el riesgo no fue solamente una pelea.

Hubo combustible sobre la puerta, una persona buscando un encendedor y, después, un automóvil lanzado contra quienes estaban allí.

Y si el fuego no comenzó, según el relato de quienes estuvieron presentes, fue por una circunstancia que aquella madrugada pudo haber sido apenas cuestión de suerte.

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