Condenado a prisión perpetua como partícipe primario del femicidio de Cecilia Strzyzowski, Emerenciano Sena cumple este viernes doce días en huelga de hambre en el Complejo Penitenciario Provincial N°1 de Resistencia, Chaco.
El condenado a perpetua por el brutal femicidio de Cecilia Strzyzowski dejó de ingerir alimentos el pasado 20 de septiembre y tuvo que ser trasladado a un hospital.
Condenado a prisión perpetua como partícipe primario del femicidio de Cecilia Strzyzowski, Emerenciano Sena cumple este viernes doce días en huelga de hambre en el Complejo Penitenciario Provincial N°1 de Resistencia, Chaco.
En medio de la medida de fuerza, el exdirigente piquetero debió ser trasladado de urgencia al Hospital Julio C. Perrando por intensos dolores físicos y formalizó nuevas presentaciones ante la Justicia para exigir controles médicos y un cambio de pabellón.
La protesta comenzó el pasado 20 de septiembre. Según precisó a Infobae su actual pareja, Nancy González, exdirectora de la Biblioteca Popular Nº 2 del ex barrio Emerenciano, a partir de ese momento Sena "dejó de ingerir alimentos sólidos y perdió siete kilos".
Desde el Servicio Penitenciario chaqueño confirmaron la medida de fuerza e indicaron los protocolos que rigen en estos casos. “Inicialmente se intenta que el recluso coma las cuatro comidas. Caso contrario, por lo menos que coma una”, explicaron fuentes oficiales al medio antes citado.
Sin embargo, el recluso se negó sistemáticamente a alimentarse e incluso en un tramo de la protesta dejó de ingerir líquidos. Debido al cuadro de debilidad y deterioro físico, fue asistido en primera instancia en la enfermería del penal y luego derivado de forma preventiva al Hospital Perrando para ser estabilizado. Una vez compensado clínicamente, regresó a su lugar de reclusión.
Desde la fuerza de seguridad le restaron dramatismo al trasfondo del reclamo: “A veces lo hacen para llamar la atención. La psicología del condenado es muy particular”, deslizaron fuentes carcelarias.
La versión que sostiene su círculo íntimo exhibe un panorama más grave. En diálogo con Infobae, González aseguró que Sena sufre diabetes tipo 2, hipertensión y afecciones cardíacas, y advirtió que su salud "se vino a pique" desde que quedó tras las rejas.
Asimismo, la mujer apuntó contra las condiciones de habitabilidad del pabellón 5, donde Sena pasa sus días: denunció la presencia de humedad estructural, falta de higiene y escasa ventilación.
Estos reclamos fueron traducidos por el propio condenado en sucesivos escritos elevados a la jueza Dolly Fernández, titular de la Cámara Segunda en lo Criminal:
Pedido de traslado (Miércoles): Solicitó ser reubicado con “carácter urgente” en el Área de Prevención del mismo penal o en otro sector apto para su cuadro de salud. Argumentó que su sentencia aún no se encuentra firme y escribió: “Mi pedido no tiene otro objeto que preservar mi salud y mi integridad física, evitando que las condiciones de alojamiento agraven las dolencias”.
Historias clínicas y dieta (Martes): Acompañó documentación que acredita más de doce años de tratamiento por diabetes, cuadros gastrointestinales y secuelas pulmonares post Covid-19, asegurando que el penal no le suministra una dieta adecuada para diabéticos ni le permite realizar la actividad física recomendada.
Especialistas médicos (Jueves): Requirió turnos hospitalarios prioritarios para ser evaluado en Traumatología por fuertes dolores en las piernas, además de interconsultas con Otorrinolaringología y los servicios de Diabetes y Nutrición.