Un preceptor de 52 años recibió una condena de diez años de prisión luego de descubrirse que le tomó diversas “fotografías de índole sexual a una alumna de 16 años”. El fallo se dictó en la provincia de Salta mediante un juicio abreviado donde el acusado reconoció su culpabilidad.
La investigación penal se inició formalmente tras la denuncia de la madre de la víctima. La mujer se enteró de los constantes mensajes de WhatsApp que el empleado del colegio -donde también concurría su hija- mantenía en secreto con la adolescente.
En este sentido, la Justicia salteña constató que el preceptor y la joven habrían mantenido encuentros en la vivienda del acusado con consentimiento (factor que no importa ya que no altera la gravedad del delito por tratarse de una menor).
Allí, el pedófilo aprovechó esas citas para filmar videos y tomar fotos de contenido sexual, a fin de vulnerar su integridad y contribuir a su corrupción.
Veredicto de la jueza
A través de un juicio abreviado, el señalado reconoció su responsabilidad en los hechos y las partes acordaron la sentencia de diez años de cárcel, según informó el Ministerio Público Fiscal (MPF).
La jueza del distrito Centro, Gabriela González, dictó veredicto condenatorio por considerarlo culpable del delito de corrupción de menores agravada por ser encargado de la educación, producción de material de abuso y/o explotación infantil, tenencia de material de abuso sexual y/o explotación infantil y grooming agravado por la participación de menores de 13 años de edad, en concurso real.
El material de abuso sexual infantil (MASI) es un delito previsto en el artículo 128 del Código Penal, con penas de entre tres y seis años de prisión; además, si la víctima es menor de 13 años, es un agravante.
La ley protege la integridad y el derecho de los niños y adolescentes por sobre cualquier otra consideración, y no hace distinción respecto de si los videos son reales o creados con inteligencia artificial (IA).