La inusual decisión de EEUU de cerrar ayer la mayor parte de sus embajadas en países árabes fue consecuencia de la interceptación de conversaciones de altos mandos de Al Qaeda sobre operaciones para efectuar un ataque de magnitud.
La inusual decisión de EEUU de cerrar ayer la mayor parte de sus embajadas en países árabes fue consecuencia de la interceptación de conversaciones de altos mandos de Al Qaeda sobre operaciones para efectuar un ataque de magnitud.
“Hay una importante amenaza creciente y estamos reaccionando”, aseguro el general Martin Dempsey, jefe del Estado Mayor Conjunto. Dempsey dijo que se desconocían las localizaciones específicas y los objetivos, pero que sí sabían de la voluntad de “atacar intereses occidentales, no solamente intereses estadounidenses”.
El legislador Dutch Ruppersberger, principal demócrata en el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, dijo que se estaban organizando operativos de Al Qaeda. El representante dijo que EEUU obtuvo esta información porque “altos mandos de Al Qaeda en la Península de Arabia” se refirieron a un ataque de gran magnitud.
ABC News citó a un funcionario estadounidense no identificado diciendo que hay preocupación de que Al Qaeda pueda perpetrar un ataque suicida con bombas implantadas quirúrgicamente en una persona, con el objetivo de evitar los controles de seguridad.
El titular del Comité de Seguridad Interior de la Cámara baja, Michael McCaul, señaló que Estados Unidos estaba en un elevado estado de alerta, ante lo que calificó como “probablemente una de las amenazas más creíbles y específicas que he visto desde, tal vez, el 11/9”. Agregó que el ataque parecía ser “inminente”, posiblemente para coincidir con la última noche del Ramadán, el mes sagrado musulmán.
La amenaza se produce asimismo ante la fuga de miles de presos de cárceles de Irak, Libia y Pakistán, añadió.
También se produce en medio del debate en Estados Unidos disparado por la filtración a la prensa de los programas de vigilancia de las comunicaciones de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), por el prófugo ex técnico de inteligencia Edward Snowden.
Los legisladores que apoyan los programas de vigilancia de la NSA se apresuraron en destacar el papel jugado por las interceptaciones electrónicas para detectar la amenaza, en tanto rechazaron que se tratara de una cortina de humo para distraer la atención del monitoreo de las comunicaciones telefónicas y por internet de los estadounidenses.