6 de agosto de 2013 - 23:30

Pequeño y estratégico

Yemen, considerada la principal base de Al Qaeda en el mundo, se ha convertido en uno de los mayores blancos de la guerra antiterrorista que libran EEUU y sus aliados en todo el mundo.

Es el país más pobre de la región y se ha transformado en tierra fértil para el surgimiento de movimientos separatistas y organizaciones fundamentalistas.

Tiene un analfabetismo cercano al 50% y grave escasez de agua para sus 26 millones de habitantes que estuvieron gobernados desde 1978 y hasta febrero de este año por la misma persona: Ali Abdula Saleh. Una desestabilización sería una amenaza para el flujo de petróleo: por el Mar Rojo, Yemen es la ruta de los petroleros que llevan el combustible a Europa.

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