Las dispares respuestas de los europeos ante el espectacular flujo de inmigrantes pueden amenazar el espacio Schengen que permite la libre circulación en la Unión Europea (UE).
Las dispares respuestas de los europeos ante el espectacular flujo de inmigrantes pueden amenazar el espacio Schengen que permite la libre circulación en la Unión Europea (UE).
La posibilidad de acabar con esta amplia zona de 26 países (de ellos 22 de los 28 miembros de la UE), idea generalmente defendida por partidos eurófobos, ha sido incluso abordada por la canciller alemana Angela Merkel, que apela a una reacción para evitar ese riesgo.
"Si no llegamos a una repartición equitativa de los refugiados en Europa, entonces se planteará el tema de Schengen, y no queremos eso", afirmó el lunes Merkel.
Si se llegara a esa situación “ya no sería la Europa cuyo mito fundador debemos hoy seguir desarrollando”, advirtió la canciller. Alemania está dispuesta a recibir este año unas 800.000 demandas de asilo.
Italia, Grecia o Hungría -país desbordado estos días por el flujo de migrantes que quieren llegar a Alemania- dejan pasar a los refugiados en tránsito, pero varios países miembros tienen la tentación de recuperar el control de sus fronteras.
“Lo que está en riesgo es uno de los pilares fundamentales de la UE, la libertad de circulación de las personas”, alertó hace unos días el ministro italiano de Exteriores, Paolo Gentiloni, quien teme que un cuestionamiento de Schengen sea un “retorno a las viejas fronteras”.
“Los migrantes no llegan a Grecia, Italia o Hungría. Llegan a Europa”, subrayó, exhortando a los europeos a una mayor solidaridad.
La Comisión Europea espera llegar a una modificación en los próximos meses de otro acuerdo, el de Dublín (2003), que obliga al Estado de entrada en la UE a asumir al inmigrante, y aboga ahora por un “mecanismo permanente” para repartir equitativamente a los solicitantes de asilo en caso de urgencia. “Cuando se tienen fronteras exteriores comunes, no se puede dejar solos a los Estados miembros que están en primera línea”, escribió el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker en el diario Irish Times.