4 de octubre de 2012 - 22:41

El Parlamento turco dio luz verde para atacar Siria

Sería una medida en represalia si se producen más bombardeos como el del miércoles. Condena de la ONU.

Turquía obtuvo ayer luz verdede su Parlamento para continuar las represalias militares contra Siria al día siguiente del bombardeo contra la localidad turca de Akçabale (sureste), pero aseguró que no desea la guerra con su vecino.

Tras varias horas de debates a puertas cerradas, la Asamblea Nacional turca, en donde el partido del primer ministro Recep Tayyip Erdogan dispone de una confortable mayoría, autorizó formalmente al gobierno a llevar a cabo operaciones militares en Siria en nombre de la "seguridad nacional".

Apenas adoptado el texto, el viceprimer ministro turco, Besir Atalay, se apresuró en tranquilizar a los que vieron en esta autorización una peligrosa escalada militar. "Esta moción no es una moción para la guerra", afirmó hablando de una medida "disuasiva".

Con el mismo tono Atalay subrayó que Siria admitió la responsabilidad de los disparos del miércoles, por los que murieron cinco civiles turcos, y se disculpó. "La parte siria admitió lo que había hecho y pidió disculpas", dijo.

Estas lamentaciones intervienen cuando el ejército turco procedió ayer por la mañana, luego de la respuesta al incidente de la víspera, a una nueva serie de disparos de artillería contra posiciones del ejército sirio en los alrededores del puesto fronterizo sirio de Tall al Abyad, justo enfrente de Akçabale.

Según una fuente de seguridad local, los bombardeos se interrumpieron por la mañana. Pero podrían reanudarse en cualquier momento "si es necesario", advirtió un responsable turco.

Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), la respuesta militar turca, dirigida principalmente contra Rasm al Ghazal, cerca de Tall al Abyad, mató "a varios soldados sirios".

Al igual que el viceprimer ministro Atalay, numerosos responsables turcos intentaron tranquilizar a los aliados de Turquía sobre las intenciones del gobierno.

"Turquía no busca la guerra, pero es perfectamente capaz de defenderse contra cualquier ataque que amenace su soberanía", dijo a la prensa Ömer Celik, uno de los vicepresidentes del Partido de la Justicia y del Desarrollo (AKP).

Ya el miércoles por la noche, el jefe del gobierno turco, Recep Tayyip Erdogan, mostró su determinación de responder al bombardeo.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, declaró estar "preocupado por la escalada de tensiones en la frontera" sirio-turca y pidió "a todas las partes implicadas (...) mostrar la máxima moderación", indicó ayer su portavoz Martin Nesirky.

Los 15 miembros del Consejo de Seguridad de la ONU debían publicar ayer una declaración de condena de los disparos sirios solicitando a Damasco que respete el territorio de sus vecinos.

Esta declaración debía ser ratificada el miércoles por la noche, pero en el último momento, Rusia, aliada del régimen sirio, solicitó el aplazamiento y ayer continuaba bloqueada. El ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov, pidió no obstante a Damasco que reconociera que el bombardeo en Turquía era un "incidente trágico".

Otro aliado del régimen sirio, Irán, pidió moderación y que se "investigue el incidente".

El miércoles por la noche el ministro sirio de Información, Omran Zoabi, anunció el inicio de una investigación sobre el origen de los bombardeos y presentó el pésame de su país a Turquía.

En Siria los combates entre los rebeldes y las tropas del gobierno por el control de la ciudad de Alepo, batalla comenzada a fines de julio, continuaban ayer, al día siguiente de un triple atentado con coche bomba que dejó al menos 48 muertos en su mayoría militares, y un centenar de heridos.

En Qudsaya, un suburbio del oeste de Damasco, unos 21 miembros de la fuerza de élite de la Guardia Republicana murieron ayer por la mañana luego de que se produjera una explosión seguida por tiroteos, según el opositor OSDH.

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