Es hija de una de las escritoras más populares del país, practica profesionalmente distintas artes marciales, es representante de atletas, conductora de programas deportivos, periodista gráfica de rock y acaba de estrenar su primera novela para adolescentes.
Ecléctica, al menos en los que a quehaceres respecta, Paloma Fabrykant tiene en su haber otros libros, “Las cosas que odio” y “Cómo ser madre de una hija adolescente”, escrito por una hija adolescente. Con Brenna, su nueva historia, la joven escritora habla de los padecimientos de una chica que, según cuenta, no se le parece en casi nada.
-¿En qué te inspiraste para armar el personaje de Brenna? ¿Hay autorreferencia o es completamente diferente de lo que fuiste vos a su edad?
-Es bastante distinta. Para empezar yo vengo de una familia tradicional, con padres juntos y dos hermanas, nada que ver con la vida solitaria y los orígenes misteriosos de Brenna. Además, ella es muy discreta y de bajo perfil y yo soy un torbellino andante. Lo único que tomé de mi propia vida es trabajar en un local de ropa, cosa que hice por un mes y ¡detesté profundamente!
-Es una chica sensible pero al tiempo fuerte que atraviesa una situación complicada tanto en lo emocional como en lo económico. ¿Por qué decidiste partir de ese punto?
-Creo que representa lo que le pasa a la mayoría de las chicas de nuestro país y nuestro tiempo a esa edad. Terminar el colegio y salir a "enfrentar la vida" no es fácil, requiere mucha fortaleza pero a la vez no puede dejarse de lado la sensibilidad.
-La madre de Brenna es muy particular. ¿Cómo se te ocurrió lo de las rimas y juegos de palabras que hace para tapar (en cierta forma) su estado de ánimo?
-La verdad no sé cómo se me ocurrió. Cuando uno escribe las cosas van saliendo casi solas... Alguna vez con mi madre hemos jugado a hablar todo con rimas... ¡Siempre me ganó!
-Además de la parte afectiva, la problemática de tu protagonista también incluye cosas de índole social como el acoso laboral. ¿Por qué?
-Creo que es importante situar un relato en una situación concreta para darle realismo. Brenna es una historia que podría suceder en cualquier lugar y momento pero sucede acá en la Argentina del siglo XXI dónde uno de los problemas que aquejan a las jóvenes es ese.
-¿Cuándo y por qué empezaste a escribir?
-Empecé a aprender a leer y escribir a los 3 años, porque mi hermana mayor estaba en primer grado y todos los días volvía con su cuaderno y me enseñaba lo que había visto en clase. Escribí mi primer cuento a los 6 años para publicarlo en la revista de la escuela, porque mientras los otros chicos aprendían las letras yo ya necesitaba un desafío más grande. Hoy día lo releo y es bastante más coherente que muchas cosas que se publican por ahí, ja, ja...
-¿Cuál es tu relación con la literatura de Ana María Shúa, tu mamá? ¿Siempre sentiste apoyo de parte de ella? ¿Te asesora?
-Sí. Pero vamos por partes, mi relación con la literatura de mi mamá es una cosa, y mi relación con mi mamá es otra. Con su literatura me llevo diez puntos, me encanta leerla, creo que mi madre es una de las mejores plumas de su generación. Respecto de su papel como"mentora" en mi ingreso al mundo de las letras, también debo decir que siempre me apoyó mucho. Desde chica me alentó, insistiendo en que yo tenía "el don de las letras" y sería una gran escritora... Bueno, eso es lo que ella cree, ja, ja, ¡yo hago lo que puedo!
-¿Tenés autores favoritos dentro de la literatura infantil y juvenil nacional e internacional? ¿Cuáles?
-Roald Dhal y Michel Ende son mis dioses. En lo nacional, Leo Oyola me acaba de partir la cabeza, también me gusta Javier Villafañe. Pero lo que yo quiero es vender como la autora de Harry Potter (Risas)...
-Y en la literatura en general, ¿tenés mentores o ídolos?
-Tengo autores que me fascinan, no sé si ídolos, pero no sabría por donde empezar: Jack London, Raymond Carver, Chejov, Kundera, McEwan, Navocov, Sturgeon, Auster, Amy Tan, Stevenson, Gogol, estoy tirando lo q se me viene a la mente... Y nacionales, amo toda la nueva generación: Oyola, Ramos, Casas, Vanoli, Martínez, además de más “viejos” como Gandolfo, Castillo, Heker, Belgrano Rawson, Denevi, Viñas, no sé, ¡hay tantos!
-No todos saben con qué otras actividades conjugás lo literario
-Yo me dedico principalmente a la práctica de artes marciales, mi entrenamiento es lo primero; estoy peleando profesionalmente y vengo invicta. También llevo una carrera en periodismo que ya tiene diez o doce años, con colaboraciones en los principales diarios del país. Hice radio, producción de tele, llevo dos años comentando peleas de MMA por televisión por Space y Fox Sports… Hice bastante management de atletas de combate, lo que me llevo a viajar por todo el continente. También laburé bastante de redactora creativa en una agencia de publicidad y eso me dio tiempos muertos que aproveché para escribir “Brenna”... Pero lo que más hago es entrenar y entrenar
-¿Te interpelan otras ramas del arte como espectadora o consumidora? ¿Cuáles?
-Fuera de la literatura y las artes marciales no me interesa nada más, no voy al cine ni al teatro, ni a galerías, ni a conciertos, ni exposiciones, ni veo tele, ni escucho música, ni nada de nada. Mi vida es leer, escribir y entrenarme.
-¿Qué planes tenés en cuanto a lo literario de acá a un mediano plazo?
-Estoy escribiendo cuentos y fragmentos de una novela autobiográfica que pienso publicar dentro de 20 o 30 años.