Comienza una nueva etapa en la historia democrática de Chile y Argentina tiene un papel fundamental

Gabriel Boric. AP
Gabriel Boric. AP

Gabriel Boric llega con la promesa de quebrar con las tradicionales formas de gobernar que han estado en el poder chileno durante las últimas décadas. A estos enormes desafíos los rodea gran incertidumbre.

Desde 1990 las gestiones de la Centro-Izquierda de los Presidentes Aylwin, Frei, Lagos, Bachelet y de la Centro Derecha de Sebastian Piñera, permitieron crecimiento, estabilidad económica y monetaria, modernización, disminuir fuertemente la pobreza y generar el surgimiento de nuevos sectores medios sin precedentes en la historia de Chile. El amplio y difícil consenso nacional fue la clave.

Al final de la primer Gestión Piñera comenzaron protestas sectoriales que percibían limitaciones para una integración plena a la hora de tener enfermedades complejas, financiar estudios secundarios y universitarios, utilizar el transporte público o jubilarse. Este proceso continuó y se intensificó bajo el segundo mandato de Bachelet y aún más con el segundo de Piñera.

En el 2019, convergieron todas estas demandas. También los reclamos y propuestas de los pueblos originarios, de género, ambientales y otros. Movilización masiva y pacifica de millones de ciudadanos reclamando un cambio; extendida desconfianza hacia el Gobierno, partidos políticos y en general todas las instituciones de Chile.

La violencia vivida no pudo ocultar la transversalidad de los reclamos. La Sociedad y las Instituciones Chilenas pudieron, a través del diálogo y la convocatoria a una Reforma Constitucional, superar la violencia, evitar la caída de la Administración y transitar un difícil tiempo institucional de dos años. Culminó con profundos cambios políticos y una jornada electoral ejemplar, en la segunda vuelta, que definió el nuevo presidente.

A pocas horas de asumir Gabriel Boric existen incertidumbres sobre los grandes y complejos desafíos que tendrá su Gobierno: el octavo desde el regreso a la Democracia en 1990. Hay elementos que, sin eliminar inquietudes en algunos sectores, generan un clima de expectativas razonablemente positivas. El respeto entre el Gobierno y los competidores mas distantes del mismo. Las elecciones generaron un balance entre la nueva coalición gobernante, los gobiernos regionales y locales, el Congreso y la Convención Constituyente.

El posicionamiento de Boric ante los problemas regionales y los conflictos internacionales. La construcción de la nueva gestión, que junto con sumar figuras de su coalición electoral, incorporó como Ministro de Economía a Mario Marcel (presidente del Banco Central desde el 2016 al 2022), Rossana Costa Presidenta del Banco Central (era Consejera) y Stephany Novic nueva Consejera del Banco Central (Asesora Económica de Boric), ambas propuestas por Piñera y aprobadas por el Senado. También la nueva Canciller Antonia Urrejola, una Independiente de reconocida trayectoria. Este balance permite imaginar un posible cambio con sustentabilidad.

El Nuevo Presidente es un hijo generacional de un trayecto democrático de Tres Décadas que ha valorado y respetado los Derechos Humanos, el pleno funcionamiento de las instituciones republicanas, el multilateralismo, y una inserción internacional realista con valores pero sin ideologismos. En ese marco ha valorado y considera muy importante la relación con sus vecinos y particularmente con la Argentina.

Pese a la extensa y compleja frontera jamás hubo una Guerra entre nuestros dos pueblos hermanos. Capital Social y Político Inconmensurable. Compartimos la mayor extensión andina del continente, una extensa y rica plataforma marítima en el Pacífico y en el Atlántico. Importante proyección en la Antártida, misiones conjuntas en la misma y trabajamos en consuno por la seguridad en los mares del Sur, la Protección del Medio Ambiente y la explotación sustentable de los recursos ictícolas. Estamos integrados energéticamente y hemos ido actualizando nuestros procesos comerciales y de integración. Tenemos acuerdos significativos en las áreas de defensa y seguridad.

La Argentina tiene un papel fundamental, por historia y geografía, en conformar un gran espacio Bioceánico en el Cono Sur del Continente con sus vecinos geográficos e históricos (Perú). El diálogo entre Chile, Argentina y Brasil no es excluyente pero es esencial e indispensable. Esperemos que la evolución de nuestros Gobiernos sea en el camino de la convergencia en la diversidad y de objetivos compartidos para revitalizar el multilateralismo regional y mundial. Los desafíos globales del deterioro del medio ambiente, las pandemias y la inequidad ya lo exigían. El drama humanitario que vive Ucrania por la Invasión de Rusia y la crisis de gobernabilidad global que supone, nos exigen redoblar esfuerzos y mayor empatía. Como desde el 11 de marzo de 1990, le damos la fraternal bienvenida al nuevo Gobierno de la Democracia Chilena.

*José Octavio Bordón: ex gobernador de Mendoza y ex embajador argentino en Chile.

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