Los ingredientes seleccionados no siguen un orden azaroso. De izquierda a derecha aparecen picados, sobre una tabla de madera, tomate, cebolla y un mix de pimiento verde y perejil. La cocinera aclara: “Formé en la cocina la bandera de México”.
Los ingredientes seleccionados no siguen un orden azaroso. De izquierda a derecha aparecen picados, sobre una tabla de madera, tomate, cebolla y un mix de pimiento verde y perejil. La cocinera aclara: “Formé en la cocina la bandera de México”.
El plato elegido por la actriz mendocina Nora Fernández es huevos a la mexicana, y tiene un por qué: “iba a preparar chop suey (una de sus especialidades) pero después pensé que lo mejor sería huevos a la mexicana, si México es mi segundo hogar. Voy, vuelvo a Mendoza, y siempre me vuelvo a ir”.
La preparación continúa y si bien asegura que “los ingredientes no son los originales, el resultado se asemeja bastante a la receta tradicional. Algo que sí le agrego es chile picante, que siempre traigo de allá. Es una receta aggiornada porque tampoco lleva queso; por eso, yo la llamo huevos a la mexicana amendocinados”.
-¿Cocinás habitualmente? ¿Te gusta la cocina?
-Me gusta mucho. Cordero a la Patagonia, salmón, chop suey son mis especialidades. Cocino para mis hijos, para mis nietos, para algún novio; pero a ellos no siempre, porque se acostumbran rápido (risas). Me esmero, sobre todo, cuando vienen mis hijos y mis nietos. A ellos les gusta lo típico: milanesa, asadito y todo el ritual de la preparación. ‘Mi abuela hace manso asado’, dice uno de mis nietos”.
Como si estuviera en el escenario en pleno stand up, Nora sigue su relato en torno a la cocina, su vida en México, y las costumbres gastronómicas del país. “Esta receta la aprendí allá y la comí con mucha gente que amo. Ellos la preparan para el desayuno. Los huevos son fundamentales en el desayuno mexicano: con tocino, con choricitos. Es la comida más fuerte de ellos y todo un ritual, la cocina en general”.
-¿Cocinabas mucho allá?
-No aprendí a cocinar mucho. No cocinaba. Acordate que allá fueron mis 5 minutos de éxito y fama. Trabajaba mucho. Cuántos recuerdos, -suspira-: ¡quiero ser espontánea! La cocina, México, Mendoza, una nota, tanta historia, comida, 48 años de teatro, volver a apostar a la provincia… es muy fuerte todo esto que me pasa.
Nora vivió doce años en México, cuando en 2000, luego de su estadía en Buenos Aires y Chile (siempre con su obra de teatro “Surrealismo” que, durante 1993 y 1994, presentó en Mendoza) la hija de un productor mexicano, seducida por la puesta y su actuación, le ofreció hacer funciones en Distrito Federal.
“Fue muy fuerte todo lo vivido allá; como mujer, como artista. En Santiago tengo la primera experiencia fuerte con ‘Surrealismo’: fui portada de revista, hice notas; por primera vez gané dinero con el teatro. Cuando llega la propuesta de viajar a México intuí que iba a pasar algo, que iba a haber un cambio. Definitivamente fue un cambio de vida, de cabeza, de frecuencia y latidos en mi corazón; el cambio de conocerme a mí misma. Entre 2000 y 2012 sentí que fue el tiempo cósmico espiritual, artístico y humano de transformación, dentro de una locura que era fama, glamour y premios”.
Muy movilizada y, sin siquiera probar su plato, Nora se emociona hasta las lágrimas y sigue repasando su historia, desde el patio de su casa de la Cuarta Sección; que tanto se parece a aquellos patiecitos mexicanos de colores vivos y repletos de macetas con plantas y flores. Ella misma fue quien le dio ese aspecto. Así quería decorarlo y los aires aztecas se notan; incluso hasta en los banderines que flamean a lo largo de una extensa galería formando la bandera mexicana. Una vez más se repiten en el mismo orden esos colores: el rojo, el blanco y el verde, en el patio y en la cocina.
“¿Vos creés que tomé conciencia de todo lo vivido allá? Era demasiado aprendizaje -dice y continúa-; el éxito me agarra grande. Lo que conocí en Chile y en México fue la experiencia del reconocimiento en jurados grosos, con mucho público. ‘Surrealismo’ llegó a llenar teatros de 1.600 personas. Fue una experiencia tan vertiginosa. Fue muy fuerte. No sé si la pasé tan bien. Me di cuenta de que no me conocía a mí. No sabía quién era y así como es difícil el fracaso, también lo es el éxito. Éxito y fracaso son lo mismo si uno no está preparado emocionalmente para recibirlo.
-¿Estás haciendo teatro actualmente?
-Sí. Me he sumado al elenco de stand up de Seiscientos Segundos, que dirige Jéssica Torrijos. Estamos todos los miércoles en Juan Sebastián Bar. Mi stand up se llama “La perdonadora”; me da risa de mí misma. Es una parodia de esto que hoy es mi vida y comparto. Pienso: para qué regresé a Mendoza si el teatro nunca me ha dado plata o reconocimiento, si el público nunca me ha pedido un autógrafo. Para el ego no sirve, económicamente no sirve. Entonces, cuando lo descubro, perdono todo. La gente se mata de risa. Hasta fin de año lo presentaremos. Es un flash.
-¿También das clases en tu estudio?
-Sí. Doy clases y funciones en mi estudio. Me sumé al elenco de Jéssica y entrené para clown con Gabriela Simón. Yo me sumo, me anoto en talleres, en seminarios a los que asisto con mis alumnos. Con todo lo que aprendí, venir a sumarme con gente joven, sangre fresca y sin vicios, es muy fuerte. El arte en teatro es un viaje de aprendizaje constante, por eso estudio. ¿Cuál es el miedo de hacerlo? ¿De qué pedestal te bajás si lo hacés? Al contrario, ¡crecés! Y en la vida es igual. Hay que animarse y volar. Siempre estoy empezando de nuevo. Voy a transitar la experiencia que se presenta.
-¿Vuelve “Surrealismo”?
- ¡Qué primicia te voy a dar! En enero estrenaré la segunda parte de “Surrealismo”. Se llama “Amor en clave de mujer” y la presentaré en México; no sin antes hacer, en noviembre, un ensayo con público en mi estudio. Ya está lista la obra.
-¿La mujer será también eje temático en esta puesta?
-Más que hablar de la mujer aquí hablo de lo femenino, casi como algo místicamente sagrado de estos tiempos, como ese eslabón perdido en nosotras. La naturaleza femenina en sí misma. Lo afronto con nuevos personajes y con esta nueva visión de Nora. Una visión desde lo personal, desde lo vivido, desde el arte, desde el teatro, desde los años.
-¿Cómo te sentís para esta vuelta?
-¡Feliz, como en casa! La obra la haré en el mismo teatro de siempre, que tan bien conozco. Un día estará la vieja “Surrealismo” y otros dos días, la nueva; porque el público así lo pide. Esa es la idea que tenemos.
-¿Te volverá a atrapar México?
-México es México. No me voy a vivir, pero no pueden pasar 10 años sin que vuelva. Hasta abril estaré seguro por las funciones. No sé, así se da; es como un ciclo instalado: hago cosas allá y vuelvo a Mendoza. Es como una balanza: hay amores, gente linda, mujeres extraordinarias y amigos en los dos lados. Mi vida es como un cóctel entre ambos lugares.