Un conductor identificado públicamente solo por sus iniciales, CH, recibió una multa privada después de detenerse brevemente en una calle de un parque empresarial de Leicestershire, Reino Unido. La empresa Euro Parking Services sostuvo que había estacionado en una zona restringida con líneas amarillas o marcas cruzadas.
El problema era que esas marcas no aparecían visibles en el lugar, según las fotografías posteriores del propio caso.
La sanción fue de 100 libras, alrededor de USD 130 al cambio aproximado, y el hombre decidió apelarla. Para demostrar que las restricciones no estaban señalizadas de manera clara, volvió al mismo lugar con una misión sencilla: fotografiar el cartel utilizado para justificar la multa.
Regresó únicamente para sacar una foto
El conductor encontró un cartel pequeño instalado a unos tres metros de altura, con texto difícil de leer desde la posición de un vehículo. Se detuvo, bajó y comenzó a fotografiarlo para incorporar las imágenes a su reclamo.
Las cámaras del propio sistema de estacionamiento registraron toda la escena.
El documento de la segunda sanción confirmó que permaneció en el lugar apenas 75 segundos. Las imágenes mostraban incluso al hombre estirándose para intentar fotografiar el cartel situado en lo alto del poste.
Días después recibió una sorpresa difícil de imaginar: otra multa de 100 libras por esa segunda visita.
Las reglas de la empresa exigían tiempo para revisar la señalización
Euro Parking Services pertenece a la International Parking Community, una asociación del sector que establece requisitos para sus miembros.
Entre ellos aparece que los carteles deben ser claros, visibles y legibles, y que los conductores deben disponer de un período razonable para revisar las condiciones antes de decidir si permanecen en el lugar. En este caso, el tiempo registrado fue muy inferior incluso al margen de cinco minutos contemplado por ese código.
La paradoja era evidente: el hombre había regresado precisamente porque necesitaba demostrar que el cartel de la primera multa era difícil de detectar y terminó recibiendo una segunda sanción mientras intentaba obtener esa prueba.
La segunda multa terminó siendo anulada
En un primer momento, la empresa se negó a cancelar las dos sanciones.
Después de que el caso fuera cuestionado públicamente, Euro Parking Services finalmente retiró la segunda multa, aunque mantuvo la primera. También aseguró que no era política de la empresa sancionar a personas que se detuvieran únicamente para leer o fotografiar un cartel.
La compañía anunció además que revisaría la señalización instalada en ese sitio para comprobar que fuera suficientemente visible y estuviera ubicada correctamente.
CH todavía conservaba la posibilidad de llevar la primera multa ante el sistema de apelación independiente, aunque hacerlo implicaba arriesgarse a perder el descuento de 40 libras disponible por pago anticipado si el reclamo resultaba rechazado.