Rusia mantiene bajo vigilancia sanitaria a decenas de personas en la región de Irkutsk, en Siberia, luego de la muerte de una trabajadora de un instituto especializado en el estudio de la peste. El caso generó preocupación dentro y fuera del país ante la posibilidad de que se trate de peste neumónica, una de las formas más graves de una enfermedad causada por la bacteria Yersinia pestis.
La fallecida fue identificada como Darya Shipilova, una técnica de laboratorio de 28 años que trabajaba en el Instituto de Investigación Científica de Lucha contra la Peste de Irkutsk. La mujer murió el 2 de octubre después de desarrollar una neumonía de causa desconocida.
Darya Shipilova (28), trabajadora del Instituto de Investigación Científica de Lucha contra la Peste de Irkutsk (Rusia) que falleció
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El instituto donde trabajaba fue creado en la década de 1930 como organismo especializado en la lucha contra la peste y posteriormente amplió sus investigaciones a otras enfermedades infecciosas consideradas de alta peligrosidad.
La circunstancia generó especial preocupación porque una de las hipótesis que circularon en medios rusos apunta a una posible exposición accidental a la bacteria durante su trabajo.
Según esos reportes, Shipilova habría roto accidentalmente un tubo de ensayo que contenía el patógeno. Sin embargo, esa versión no fue confirmada por las autoridades sanitarias rusas.
El Servicio Federal de Supervisión para la Protección de los Derechos del Consumidor y el Bienestar Humano (Rospotrebnadzor) indicó que las pruebas realizadas no encontraron microorganismos relacionados con la actividad profesional de la mujer y que tampoco se detectaron accidentes con microorganismos patógenos en el instituto.
Otra de las posibilidades bajo análisis es que la mujer haya estado expuesta fuera del laboratorio. Los primeros reportes también mencionaron un viaje reciente como parte de las hipótesis que buscan determinar dónde pudo haberse producido el contagio.
Qué es la peste neumónica
La peste es una enfermedad infecciosa provocada por la bacteria Yersinia pestis, un microorganismo que suele circular entre pequeños mamíferos y las pulgas que los parasitan. Las personas pueden infectarse por la picadura de una pulga infectada, por contacto con tejidos o materiales contaminados y, en el caso específico de la peste neumónica, por la inhalación de partículas respiratorias provenientes de una persona o animal infectado.
Instituto de Investigación Científica de Lucha contra la Peste de Irkutsk (Rusia)
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La forma clínica más conocida es la peste bubónica, que provoca fiebre y ganglios linfáticos inflamados y dolorosos. También existe la peste septicémica, cuando la infección afecta el torrente sanguíneo, y la peste neumónica, que compromete directamente los pulmones.
Esta última es especialmente preocupante porque puede transmitirse de persona a persona mediante partículas respiratorias y puede avanzar rápidamente. Entre sus síntomas se encuentran fiebre, dolor de cabeza, debilidad y una neumonía que puede provocar dificultad para respirar, dolor en el pecho y tos, en algunos casos con secreciones sanguinolentas.
A diferencia de lo que podía ocurrir en las grandes epidemias históricas, la peste actualmente puede tratarse con antibióticos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte, sin embargo, que la forma neumónica puede ser mortal si no se diagnostica y trata rápidamente. Con un tratamiento temprano, las posibilidades de recuperación aumentan considerablemente.
Cuarentenas y vigilancia en Siberia
Después de la muerte de Shipilova, las autoridades rusas activaron medidas de prevención y rastrearon a las personas que habían tenido contacto con ella. Cerca de 200 personas quedaron bajo observación médica, mientras distintas instalaciones sanitarias adoptaron medidas de aislamiento.
También se informaron medidas preventivas en varios hospitales de la región de Irkutsk, incluido un centro pediátrico, mientras que trabajadores de instalaciones vinculadas al caso fueron sometidos a controles.
La planta de aluminio de Irkutsk, que emplea a más de 2.000 personas, también dispuso el uso obligatorio de barbijos como medida de precaución.
Hasta el momento, las personas identificadas como contactos no presentaron signos que permitieran confirmar un nuevo caso de peste. La OMS comunicó que las autoridades rusas informaron que no había casos confirmados de peste en Irkutsk y que los contactos evaluados dieron negativo para patógenos infecciosos peligrosos. La organización consideró bajo el riesgo para la población general.
El Kremlin, por su parte, llamó a la población a mantener la calma y a consultar exclusivamente las comunicaciones oficiales de Rospotrebnadzor. El portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, señaló que ese organismo es la principal estructura con capacidad de decisión en materia sanitaria y pidió no prestar atención a “rumores y elucubraciones”.
El caso también llamó la atención de Washington. El presidente estadounidense, Donald Trump, confirmó que su administración sigue la situación y manifestó la disposición de Estados Unidos a ayudar a Rusia.
“Estamos analizándolo”, afirmó Trump ante la prensa, al ser consultado por la situación, y aseguró que Estados Unidos colaboraría “en todo lo posible”. El mandatario también señaló que no había hablado con su homólogo ruso, Vladimir Putin, por este episodio.
El secretario de Estado, Marco Rubio, también buscó bajar el nivel de alarma y sostuvo que la situación requería atención y seguimiento, pero no constituía motivo para entrar en pánico.