Para decenas de mapaches huérfanos, volver a la naturaleza requiere bastante más que abrir una jaula. Un centro de animales de Mississippi creó un particular proceso de supervivencia en el que aprenden a buscar comida, pescar, nadar, escapar de depredadores y hasta desconfiar de los humanos antes de ser liberados.
El programa funciona en Woodside Wildlife Rescue, en Pass Christian. Muchos de los ejemplares llegan después de perder a sus madres por tormentas, accidentes de tránsito u otras situaciones traumáticas. Durante 2026, el centro ya recibió 76 mapaches.
Cómo funciona el particular “campamento” de los mapaches
Los ejemplares más pequeños pasan inicialmente varias semanas dentro de las instalaciones. Allí son alimentados con mamadera y reciben vacunas antes de avanzar hacia recintos exteriores.
Después empieza una etapa muy diferente.
El refugio ocupa unas 20 acres, alrededor de ocho hectáreas, con bosque, praderas, estanques y un río cercano. Ese entorno permite que los cuidadores intenten reproducir situaciones que los jóvenes animales encontrarán posteriormente por su cuenta.
Para enseñarles a buscar alimento, esconden gusanos bajo tierra y abren piñas o bellotas para mostrarles qué pueden encontrar en su interior. También practican pesca en sectores de agua poco profunda hasta conseguir atrapar comida con sus patas.
La preparación incluye natación y recorridos por el bosque. Los cuidadores imitan incluso una llamada de alarma de los mapaches: al escucharla, los jóvenes tienen que subir rápidamente a los árboles, una respuesta que podría ayudarlos frente a amenazas.
La última prueba consiste en aprender a desconfiar de las personas
Uno de los desafíos más curiosos llega al final.
Una persona que no es uno de sus cuidadores habituales captura a los mapaches utilizando jaulas. La experiencia busca generar suficiente desconfianza como para que aprendan a evitar trampas y reduzcan su dependencia de los seres humanos.
Cuando están preparados, aproximadamente seis meses después de haber sido rescatados, llega lo que el centro denomina su “graduación”.
Los cuidadores hacen un pase de lista y reproducen la tradicional marcha de graduación Pomp and Circumstance. Después, los mapaches huérfanos son liberados en otra zona boscosa de la propiedad.
El objetivo no es domesticar a estos animales, sino precisamente conseguir lo contrario. El proceso desarrollado en Mississippi intenta proporcionarles algunas de las habilidades de supervivencia que normalmente habrían adquirido junto a sus madres para que, llegado el momento, puedan desenvolverse sin depender de quienes los rescataron.