29 de octubre de 2026 - 17:35

Liberaron tortugas exóticas en ríos y estanques: ahora deben retirar toneladas porque se convirtieron en plaga

Las tortugas de orejas rojas pasaron de ser mascotas populares a convertirse en una especie invasora. Su expansión obliga a realizar operativos de captura.

Durante las décadas de 1990 y 2000, miles de familias compraron pequeñas tortugas acuáticas como mascotas, sin imaginar las consecuencias ambientales que podrían provocar. Con el paso de los años, muchos ejemplares crecieron más de lo esperado y terminaron abandonados en ríos, lagunas y estanques, donde comenzaron a reproducirse.

La protagonista de este problema es la tortuga de orejas rojas, también conocida como galápago de Florida (Trachemys scripta elegans). Originaria de América del Norte, se convirtió en una especie invasora en distintas regiones del mundo. Su presencia preocupa a especialistas y autoridades ambientales por la competencia que establece con las tortugas autóctonas y los riesgos asociados con su expansión.

El impacto depende de la cantidad de ejemplares, las características del ambiente y la disponibilidad de alimento.

El impacto depende de la cantidad de ejemplares, las características del ambiente y la disponibilidad de alimento.

Las tortugas de orejas rojas se convirtieron en una plaga en ríos y estanques

El origen del problema está relacionado con el comercio de mascotas exóticas y la liberación de animales en ambientes donde no son nativos.

Las tortugas de orejas rojas se comercializaban frecuentemente cuando eran pequeñas, lo que hacía pensar a muchos compradores que se trataba de animales fáciles de mantener.

Sin embargo, estos reptiles pueden superar los 30 centímetros de longitud de caparazón, especialmente las hembras, y vivir varias décadas si reciben los cuidados adecuados.

A medida que crecen, necesitan instalaciones más amplias, agua limpia, alimentación apropiada y condiciones específicas de temperatura e iluminación.

Frente a estas exigencias, algunos propietarios optaron por abandonarlas en espacios naturales.

El problema es que liberar una mascota exótica no significa devolverla a su hábitat natural.

Cuando estos animales llegan a ecosistemas adecuados, pueden sobrevivir, reproducirse y establecer poblaciones permanentes.

Su capacidad de adaptación a diferentes ambientes acuáticos favoreció su expansión en numerosos países, entre ellos España, donde compiten con especies autóctonas como el galápago europeo y el galápago leproso.

Estos reptiles pueden permanecer ocultos bajo el agua, desplazarse entre ambientes conectados y reproducirse cuando encuentran condiciones favorables.

Estos reptiles pueden permanecer ocultos bajo el agua, desplazarse entre ambientes conectados y reproducirse cuando encuentran condiciones favorables.

Qué daños provocan estas tortugas invasoras en los ecosistemas

La presencia de tortugas exóticas puede alterar el equilibrio de los ambientes acuáticos, especialmente cuando sus poblaciones aumentan y comparten recursos con especies nativas.

Uno de los principales problemas es la competencia por los lugares donde toman sol

Las tortugas necesitan exponerse a fuentes de calor para regular su temperatura corporal. Por eso, suelen utilizar troncos, piedras y orillas como espacios de descanso.

Cuando las tortugas de orejas rojas ocupan estos sectores, pueden desplazar a otros reptiles que dependen de los mismos lugares.

Además, tienen una alimentación omnívora y consumen diferentes recursos disponibles en el agua.

Entre ellos se encuentran:

  • Plantas y vegetación acuática.
  • Insectos y otros invertebrados.
  • Renacuajos y pequeños anfibios.
  • Peces pequeños y otros organismos acuáticos.
  • Determinados restos de origen animal.

Otro aspecto que preocupa es la posible transmisión de microorganismos.

Las tortugas pueden portar bacterias del género Salmonella, incluso cuando parecen saludables.

¿Qué hacer si aparece una tortuga exótica?

En distintas regiones donde la especie se estableció fuera de su distribución natural, las autoridades ambientales desarrollan programas para reducir su presencia.

Estos operativos pueden incluir trampas específicas, captura de ejemplares y seguimiento de las poblaciones presentes en humedales, parques y cursos de agua.

También se realizan tareas de vigilancia para detectar nuevos focos antes de que las tortugas se reproduzcan y se expandan.

Sin embargo, retirar ejemplares no siempre resulta sencillo.

Estos reptiles pueden permanecer ocultos bajo el agua, desplazarse entre ambientes conectados y reproducirse cuando encuentran condiciones favorables.

No todas las poblaciones invasoras generan exactamente los mismos daños, aunque su expansión representa un riesgo reconocido para la biodiversidad.

No todas las poblaciones invasoras generan exactamente los mismos daños, aunque su expansión representa un riesgo reconocido para la biodiversidad.

Lo que comenzó como una mascota popular terminó convertido en un desafío para la conservación de los ecosistemas acuáticos.

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