El devastador terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto ha dejado pérdidas materiales catastróficas. Según un informe elaborado por una firma privada para el Gobierno Nacional, las pérdidas físicas directas en las zonas afectadas ascienden a cerca de 9.500 millones de dólares.
El presidente Abelardo De La Espriella detalló el enorme desafío financiero que representa levantar de nuevo estas regiones. El mandatario especificó que la reconstrucción de edificaciones demandará unos US$ 7.800 millones, mientras que la recuperación de la infraestructura pública requerirá otros US$ 1.700 millones. "Imagínense ustedes la dimensión del desastre", expresó conmovido el jefe de Estado al ilustrar la magnitud de la devastación.
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, hablando durante una alocución presidencial.
Censo de víctimas y daños habitacionales
El balance humano de la tragedia es profundamente doloroso. El mandatario reportó un consolidado oficial de 289 personas fallecidas. Asimismo, las autoridades registran 4.187 personas heridas y 143 desaparecidas.
La destrucción habitacional ha dejado a miles de personas a la intemperie: se contabilizan 26.945 viviendas totalmente destruidas y más de 127.557 viviendas averiadas, afectando de manera directa a más de 120.328 familias.
Tareas de rescate en Pereira, Colombia, una de las zonas devastadas por el terremoto de 7,4
EFE
Los trabajos de rescate y asistencia se vieron complicadas por la inestabilidad del terreno, agravada por un nuevo movimiento telúrico registrado este martes 18 de agosto en el departamento del Chocó, epicentro del terremoto principal.
Cooperación internacional en marcha
Frente a la emergencia, la ayuda internacional ha comenzado a movilizarse hacia los puntos más críticos. La Argentina envió dos aviones de su Fuerza Aérea (un Hércules C-130 y un Embraer RJ-140) con un contingente de 32 efectivos militares y equipamiento logístico especializado.
Esta misión internacional establecerá su centro de operaciones en Quibdó, capital del Chocó. Los efectivos argentinos desplegarán capacidades críticas para la captación y potabilización de agua, instalarán soporte de comunicaciones hospitalarias y operarán una cocina de campaña provista con 4.000 soluciones alimenticias para asistir a los damnificados y garantizar el abastecimiento del personal de rescate.