Por Victoria Navicelli. Contactala aquí.
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La postura del guerrero, en sánscrito Virabhadrasana, es una asana de yoga con la que se ejercita la fuerza, la estabilidad y la movilidad del cuerpo. Tiene tres variantes o formas de realizarla, todas ellas igual de exigentes y con beneficios increíbles tanto a nivel mental como físico.
Para ser ejecutada correctamente se necesita de concentración, fuerza, resistencia y, como todo en yoga, disciplina. Esta asana te ayudará a aprender a manejar las fluctuaciones de la mente, a llevar la atención a lo que realmente importa y a encontrar la paz.
La postura del guerrero 1 es una parte indispensable del saludo al sol ashtanga B y es la que practicaremos en esta edición. ¡A preparar la manta!

1. Desde la posición de pie, Tadasana, tomamos aire y damos un paso largo hacia la izquierda.
2. Nuestras piernas deben quedar separadas a una distancia aproximada de un metro.
3. Giramos nuestro pie izquierdo 90°.
4. Movemos el derecho ligeramente, unos 45°.
5. Giramos el tronco para que las caderas y el pie queden en línea.
6. Flexionamos la rodilla izquierda.
7. Elevamos los brazos paralelos hacia el techo (hasta que lleguen a la altura de las orejas).
8. Mantenemos la cabeza erguida.

· Mejora la movilidad de la cadera.
· Mantiene a las piernas y a los glúteos activados.
· Mejora el equilibrio.
· Ejercita la fuerza, la coordinación y la movilidad.
· Fortalece la capacidad de concentración.
· Relaja los hombros y el cuello.
· Estimulan el metabolismo y genera calor.
· Distiende los músculos del tórax.
· Moviliza la espina torácica.
· Fortalece los brazos y el torso.
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