11 de diciembre de 2013 - 18:25

La mujer de un amigo, ¿fruto prohibido?

¿En dónde ha quedado aquel código de que la pareja de un amigo “tiene bigotes”, que es intocable? El caso Mauro Icardi y la opinión de especialistas. Testimonios mendocinos.

El hilo se corta por lo más delgado, y aunque el disparador sean figuras tan mediáticas como Wanda Nara y su estratégico romance, vale el ejemplo para ir a una mirada más profunda del caso.

Si un hombre se separa de su pareja, y más tarde su mejor amigo comienza una relación con ella...¿Se puede llamar a esto una traición o simplemente, relaciones cruzadas? ¿Qué lecturas a nivel de vínculos se dan y cómo se interpretan? ¿Existe el denominado “código masculino”?

En esta nota los profesionales desmenuzan la trama de vincular, y proporcionan una mirada más profunda de un tema  de todos los tiempos.

“Estoy mirando a tu novia y qué...”

Así parafrasea el cool Adrián Dárgelos de Babasónicos en una de sus canciones. Cualquier semejanza con la realidad...¡es cierta!

Y es que el ejemplo de Wanda Nara (que después de varias idas y vueltas en las redes sociales terminó por blanquear su relación con Mauro Icardi, amigo de su ex, Maxi López) sirve casi como anillo al dedo a modo de ejemplo de situaciones cotidianas, en las que los vínculos entre dos amigos se ven trastocados por una mujer. Así el “romance” de la blonda generó que muchos hombres e incluso mujeres sostuvieran: “Un amigo que te hace eso, no tiene códigos. Es un traidor, por más que la pareja ya estuviera separada”.

¿Será tan así o los tiempos modernos languidecen y relajan las relaciones a tal punto que todo toma otro matiz?

En este sentido, la licenciada Paula Corso, psicóloga vincular responde el primer interrogante: “Un hombre que se siente atraído por la ex mujer de un amigo, y se engancha con ella es probable que deje de ser considerado ‘amigo’ por el primero. La sexualidad en nuestra sociedad  se enmarca en determinados parámetros en donde la exclusividad tiene un peso importante. Por  lo tanto que un amigo se quede con la ex mujer en principio es una afrenta narcisista (o una herida al ego) difícil de digerir, sobre todo por su implicancia en el entorno social”.

Algo que en primera persona es vivido por muchos de esa manera.

Martín tiene 28 años, y luego de terminar de común acuerdo su relación con su pareja (luego de  tres años de convivencia) contó que lo peor que le pasó fue enterarse que uno de sus mejores amigos, comenzó a salir al poco tiempo con ella: “Una cosa es ver a tu ex con otro nuevo hombre en su vida, y otra muy diferente es verla con el tipo a quien yo le contaba la mayoría de mis peleas de pareja. Siento que todo el tiempo estuvo especulando, esperando el momento y que además de no tener códigos es de lo peor. Ni siquiera vino a decírmelo de frente. Pasé mucho tiempo pensando en cada vez que estuvimos todos juntos, y que seguramente lo único que pasaba por su mente es lo mucho que le gustaba mi ex. Más que el ego, el hecho pintó de cuerpo entero la clase de persona que es”.

En este sentido, puede ser que la rivalidad esté por encima de un enamoramiento genuino. Pero esto no puede generalizarse-

Cabe preguntarse si en situaciones tan límites existen matices para que una amor no esperado no sea considerado traición, o si  “si el que avisa no traiciona” (como dice el dicho) tiene algún atenuante que lo exima.

“Los códigos de la amistad masculina están sostenidos por una cultura que les ha dado supremacía en dónde a  la mujer  se la ha considerado  un objeto valioso de posesión. Al  pensarla de esta manera  ha servido para regular relaciones por ejemplo entre países, pensemos en las monarquías europeas o el concepto de dote. Muchos de los acuerdos y pactos sostenidos por los varones a lo largo de la historia de la sociedad occidental, se basaron en el intercambio de bienes y en especial de las mujeres consideradas bienes preciados. Esta historia colectiva atraviesa a cada sujeto y las conductas o acciones del psiquismo individual son determinadas no sólo por el mundo pulsional (o instintivo) de cada sujeto, si no también por  estas situaciones contextuales de la organización social”, argumentó Corso.

Entonces cabe redundar en la pregunta: ¿un hombre que termina con la ex de su mejor amigo, conlleva para la mirada social  una “traición” también?

“Sí, por lo mismo que fundamentaba antes”, respondió Corso.  “En los acuerdos y pactos que regulan la vida social a predominio de lo masculino, se consideran que hay mujeres permitidas y mujeres prohibidas. La mujer de un amigo es la mujer de un hermano, desearla implica algo de la ruptura de ese pacto de hermandad masculina”, opinó.

Los códigos y construcciones sociales respecto al mismo caso pero entre dos amigas (una mujer que termina en pareja, con el ex de su amiga) implica algo diferente que el mote de “traición”.

Alejandra es una contadora de 30 años, y si bien se separó de su pareja y luego de los años volvió a estar con él, en la mitad de ese período, una de sus amigas vivió un romance su ex: “Para mí fue como una buscona, me parece poco mujer hacerle eso a una amiga”.

Parecería que en este caso, si para los hombres hay una connotación de traición, para la mujer sería la de “mujer fácil”.  Vale recordar que son construcciones socio culturales, no verdades cerradas.

Según la especialista “en el caso de la mujer es diferente porque si se engancha o enamora del ex de una amiga es condenada por sí misma. Se la considera como ‘fácil’ antes que una traidora. La mujer es condenada en su misma condición pulsional o instintiva, mientras que en el hombre no se pone en tela de juicio sus instintos, sino la lealtad hacia su amigo. El valor que se pone en juego el hecho de ser leal  y generalmente la posesión, el machismo y los celos son descargados sobre la mujer”.

Razón versus emoción

Lo racional es lo que nos distingue del mundo animal y es bajo esa noción, en la que muchos  tratan de lidiar desde el entendimiento, con aquello que quizá no les cierre desde lo emocional. Sin embargo lograr esto no es algo sencillo, mucho menos teniendo en cuenta determinadas variables de la pareja separada.

“Desde un punto de vista racional no sería una traición si esa relación ya terminó, pero es difícil decir cuándo un vínculo  concluyó. La continuidad de la relación de amistad entre dos amigos que pasan por esto, es  realmente un desafío. Si las personas involucradas pueden pensar en estos mandatos culturales y entienden que el amor no pasa por la posesión del otro, seguramente podrán pensar con mayor libertad. Pero esto es un progreso cultural que se va conquistando paulatinamente, y no sin costos”, concluyó Corso.

LAS MAS LEIDAS