Decenas de miles de israelíes se congregaron ayer en Tel Aviv para llorar al primer ministro Yitzhak Rabin en el 18º aniversario de su asesinato, cometido por un judío extremista.
Decenas de miles de israelíes se congregaron ayer en Tel Aviv para llorar al primer ministro Yitzhak Rabin en el 18º aniversario de su asesinato, cometido por un judío extremista.
Muchos de los manifestantes eran adolescentes, surgidos de los movimientos juveniles, y pertenecían a todas las tendencias políticas.
Llevaban carteles con retratos de Yitzhak Rabin y consignas de apoyo a la democracia y contra el racismo y la intolerancia.
El nieto de Yitzhak Rabin, Yonatan Ben-Artzi, pronunció un discurso dirigiéndose al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu.
"Mi abuelo fue asesinado por la paz, y usted nos debe a todos la paz. Usted tiene una oportunidad única de aprovechar la situación mundial. Eso no será fácil ni popular, pero ha llegado su hora de poner fin al ciclo y traernos la paz", agregó.
Según los canales de televisión, unas 30.000 personas participaron en el encuentro en la plaza donde Yitzhak Rabin fue asesinado el 4 de noviembre de 1995 de tres balazos en la espalda por un extremista de derecha, luego de un mitin pacifista en Tel Aviv.
Los convocantes decidieron celebrar el acto hoy al ser la fecha más próxima al asesinato del político israelí de acuerdo con el calendario hebreo, en lugar de la efemérides según el calendario gregoriano, que es el 4 de noviembre.