La muy popular Michelle Obama, que cumple 50 años hoy, se muestra cada vez más segura como Primera Dama de Estados Unidos, siempre dentro de los límites estrictos de un rol tan expuesto como carente de poder.
La muy popular Michelle Obama, que cumple 50 años hoy, se muestra cada vez más segura como Primera Dama de Estados Unidos, siempre dentro de los límites estrictos de un rol tan expuesto como carente de poder.
Michelle, que alcanza esta nueva etapa de su vida tres días antes del comienzo del sexto año de mandato de su marido Barack, “asumió su papel con prudencia al principio, pero cada año parece sentirse más a gusto”, destaca Robert Watson, profesor de la Universidad Lynn de Boca Raton, en Florida, y autor de varios libros sobre las “First Ladies”.
La ex Michelle Robinson, esposa de Obama desde hace 21 años y madre de hijas de 12 y 15 años, es -como su marido- la primera titular negra en su cargo, que de hecho no existe: la Constitución no prevé un papel para el cónyuge del presidente, incluso si las primeras damas por tradición disponen de una oficina y un pequeño equipo de colaboradores, y se les confía un mínimo de tareas de representación.
Más allá de eso, “todos los que llegan a ese cargo se enfrentan a la dificultad de definirlo de una manera que se adapte a su personalidad”, destaca Ruth Mandel, especialista sobre las mujeres en política de la Universidad Rutgers. “Ante todo, tiene que ser una ventaja y no una desventaja” para el presidente, precisó.