La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, firmó ayer un proyecto de ley para cambiar el sistema electoral binominal -herencia de la dictadura de Augusto Pinochet- por uno proporcional que mejore la representatividad e incluya cuotas de género.
La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, firmó ayer un proyecto de ley para cambiar el sistema electoral binominal -herencia de la dictadura de Augusto Pinochet- por uno proporcional que mejore la representatividad e incluya cuotas de género.
El proyecto se constituye en una de las más profundas reformas con las que Bachelet, quien asumió la presidencia en marzo pasado, pretende abrir un nuevo ciclo político.
El proyecto, ingresado al Congreso con urgencia simple, plantea cambios en las circunscripciones electorales que, en función de su población, podrán designar a más de dos parlamentarios como en la actualidad.
De ser aprobado, el Senado aumentará de 38 a 50 senadores, y la Cámara de Diputados de 120 a 155 integrantes, incremento que se pretende financiar mediante una redistribución de los gastos actuales del Congreso.
Con esta propuesta, Bachelet busca poner fin al sistema binominal, único en el mundo e ideado por la dictadura (1973-1990), que ha favorecido la formación de dos grandes bloques, excluyendo a las minorías políticas y frenando grandes cambios en los últimos veinte años por la necesidad de altos quórums para su aprobación.
"El sistema binominal es una espina clavada en el centro de nuestra democracia. Es un sistema que debe la vida a la dictadura y que se perpetúa a través de la exclusión", dijo Bachelet tras la firma del proyecto en La Moneda.
Según Bachelet, el binominal "distorsiona y sub representa a las mayorías" y "condena a una nación al empate permanente".
"Debe terminar porque es hoy un obstáculo para la integración, el pluralismo y la representatividad plena", agregó.
Mayor proporcionalidad
La propuesta de reforma "va en la dirección adecuada, porque asegura una mayor proporcionalidad, que resultará en un Congreso más representativo, con más fuerzas políticas", dijo el analista del Observatorio de Política Electoral, Mauricio Morales.
"Aumentarán la competencia y la incertidumbre electoral", afirmó Morales.
No obstante, según el analista el "aumento de fragmentación puede aumentar los costos de negociación" en el Parlamento, y retrasar el avance de los proyectos de ley.
Con el sistema vigente, cada circunscripción elige dos representantes al Parlamento. La coalición más votada obtiene el primer representante, y el otro corresponde a la segunda más votada. Para que la coalición más votada gane también el segundo representante, debe duplicar en votos a la segunda más votada.