15 de septiembre de 2014 - 00:00

Michael Bublé fue ovacionado por los porteños

El cantante ofreció el sábado, ante miles de fans, un recital impecable en el que desafió una fuerte tormenta y varios desajustes en la organización.

La imagen de Michael Bublé cantando a capella bajo la lluvia, ante miles de personas que lo escuchaban en admirado silencio en la noche del sábado en el estadio GEBA, será una marca difícil de quitar de la memoria de quienes tuvieron la oportunidad de vivir una de los recitales más emotivos del año.

Y fue un recital emotivo porque el canadiense “se cargó al hombro” un espectáculo que daba más para la postergación que para su concreción, debido a la fuerte tormenta que arreció en la Capital Federal, a lo que se sumaron varios desajustes en la organización que también afectaron el normal desenvolvimiento del show.

Minutos después de las 21.15, y cuando todavía había centenares de personas haciendo una única fila para ingresar al estadio, Bublé subió al escenario de riguroso esmoquin negro, camisa blanca y moño, para iniciar el espectáculo.

“Fiebre”, el tema que inmortalizara Elvis Presley fue el elegido por Bublé para iniciar el recital, con la intención de ponerle fuego a una noche signada por la tormenta que también alcanzaba al cantante e inundaba el escenario.

“Me dijeron que cancelara el recital, que lo postergara, pero yo me dije, ‘si ustedes están allí, yo estaré aquí, en el escenario”, arrancó el cantante y levanto el primer aplauso de la noche.

Y esas palabras que parecían demagógicas no lo fueron, porque el canadiense aguantó a pie firme, en la boca del escenario, toda la tormenta, cantando sin parar, varios de sus más grandes éxitos y parte de su último disco “To be loved”.

Así pasaron “Havent Met You Get” y el clásico “Tu me haces sentir tan joven” entre otras baladas, con un Bublé inspirado, con su voz intacta a pesar del frío y con la gente todavía caminando por los pasillos buscando que alguien les indicara dónde debían sentarse.

El sonido era impecable a pesar del viento, las tres pantallas gigantes de alta definición mostraban cada detalle del espectáculo y le daban color a un escenario bastante despojado donde brillaba una banda de músicos muy profesionales.

Y ese fue otro dato no menor, Bublé trajo a toda su banda, no solo el clásico trío de piano, contrabajo y batería con el que se pueden tocar grandes piezas del jazz standard, al que le sumó dos guitarristas, sino que también estuvieron sus nueve “bronces” y un octeto de cuerdas femenino que solo participó en dos temas.

Ya había pasado una primera hora de recital, pero todavía el público no había entrado en calor, para cuando esa banda se lanzó a tocar el hit “Get Lucky”, y que lo puso a recorrer, mientras cantaba, los 50 metros que había desde el escenario hasta la torre de sonido, saludando a toda la gente que para esos momentos no dejaba de bailar.

Y allí, bajo una lluvia torrencial, en un pequeño escenario, junto al grupo coral Naturally 7, hizo un set para el delirio de toda la platea que incluyó entre otros temas “To Love Somebody” de los Bee Gees y “Todo lo que necesitas es amor” de los Beatles, en medio de una lluvia de cientos miles de corazones blancos y rojos.

Después de eso, encaró los últimos 30 minutos de recital donde no faltaron “It's a Beautiful Day”, “Close Your Eyes”, “Feelling Good”, “Save Last Dance to Me”, entre otros, para terminar cantando a capela -y sólo con el sonido de la lluvia como acompañante- “A Song for You” para la ovación de todo el público.

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