16 de agosto de 2015 - 00:00

Mi Amigo Invencible: "Hay cosas buenas desde lo musical en Mendoza"

Mariano Castro y Mariano di Césare, cantantes de Mi Amigo Invencible, cuentan vueltas y detalles de la grabación de “La danza de los principiantes”, el disco que acaban de editar, y dan su visión de lo que sucede hoy en día con la escena de rock mendocina

Dos años después de “La nostalgia soundsystem”, el disco con el que Mi Amigo Invencible subió con éxito la apuesta de su búsqueda, el pasado lunes apareció “La danza de los principiantes”, un trabajo introspectivo y con nuevos sonidos para una banda que –desde sus orígenes hace ya más de diez años en el grupo Los Goonies– hace del juego y la experimentación constante su modus operandi.

El arte de tapa estuvo nuevamente a cargo de Federico Calandria, quien junto a “Relatos de un incendio” (2011) y “La nostalgia…” (2013), desarrolló desde la gráfica un atractivo concepto que con el correr del tiempo fue alimentándose de lo musical a la vez que la música se inspiraba en ese arte.

El multifacético Leandro Lacerna, por su parte, estuvo junto a Mariano di Césare a cargo de la producción, aportando además de teclados toda su experiencia en estudios para crear los climas y las texturas que dan al disco su aura conceptual: un trabajo gratificante que tanto desde lo musical como desde las letras va despertando pequeños descubrimientos con el correr de las escuchas, con gemas como “Máquina del tiempo” o “Gato blanco atrincherado” que están entre lo mejor de una banda que ya va por su octavo trabajo.

“Desde el disco anterior la vara había quedado un poco alta” cuenta Mariano Castro, quien junto a di Césare conversó con Estilo acerca del nuevo álbum. “Cuando salieron los videos de ‘Los pájaros’ o ‘Hacernos extraños’ habían sido vistos por doscientas personas, algo que para nosotros era un montón. Con ‘Máquina del tiempo’ en tres días ya van cinco mil”.

–¿Cuál fue la idea para este disco?

Di Césare: –En este disco las canciones se armaron mucho en el estudio, nos aventuramos sin tanta seguridad como en los anteriores, donde habíamos entrado a grabar con ideas más claras. Y después con Lacerna nos tomamos mucho la libertad de generar ambientes, trabajar sonidos.

Castro: –En los anteriores había cosas rezagadas de otros momentos, acá fue una etapa nueva, eso nos llevó un poco también al título del disco. En el proceso creativo, "Gato blanco…" fue la canción que cerró un poco la idea, la que nos abrió la puerta para decir "por acá podemos ir", no solamente a nivel conceptual de letras sino a nivel musical, rítmico, de voces…

–Se nota también que lo pensaron como un disco conceptual.

dC: –Sí, nos gusta armar los discos no a partir de canciones sueltas sino desde un concepto sobre el que vamos trabajando. El disparador fue un día en que Mariano me contó que estaba leyendo "Principiantes", de Raymond Carver. Y viste que Carver escribe sin mucha metafísica, termina un cuento con cosas del tipo "y el chabón entró a su casa y abrió la ventana" (risas), tiene un estilo que maravilla. Y así de golpe empezamos a tirar ideas, una atrás de la otra… Fue en un momento en que estábamos de gira, en Córdoba, ocho tipos tratando de dormir en una pieza con tres colchones…

C: –Era como si fuera un campamento, con una perrita blanca chiquita que iba saltando entre todos (risas)…

dC: –Tirábamos ideas sin parar y el resto de los pibes decían "ajá, claro", con nosotros quemándoles la cabeza… La cosa es que ahí encontramos una herramienta para laburar el disco.

–Lo conceptual se nota también en la manera en que están distribuidos los temas, por ejemplo en el corte con "Noches de ciencia ficción"…

C: –Bueno, ese tema nació de un sueño donde lo estaba escuchando en un televisor, y cuando me desperté empecé a cantarlo, lo grabé medio acapella y quedó…

dC: –Algo parecido me pasó con un sueño donde estaba en el unplugged de Nirvana. Estaba sentado en el suelo, escuchándolo, y de golpe Cobain se pone a tocar un tema medio como "All apologies", y cuando desperté lo escribí y terminó siendo "Cables", que después nada que ver, pero bueno, lo saqué del unplugged de Nirvana (risas). El tema "Mateo" de este disco también tiene algo de eso, habla prácticamente de un sueño.

–¿Cómo trabajan los temas en colaboración?

C: –Hay una confianza que hemos empezado a tomar, en un momento nos dimos cuenta de que lo que habíamos hecho juntos nos gustó y fuimos confiando en esa colaboración: vos me ayudás, yo te ayudo.  Oración por oración.

dC: –Es un equilibrio para que cada uno tenga su lugar, de otra manera nos vamos muy de mambo, y ahí hay un freno que está bueno. También pasa con Nico (Voloschin), la otra pata compositiva… En sí entre todos en la banda se generó una nueva persona que le da otra historia a la cosa, algo que nace de la confianza y la admiración que tenés por tus amigos.

–¿Cómo ven hoy la escena de Mendoza, que se convirtió en un referente?

dC: –Me encanta, estoy mucho en contacto con bandas nuevas y otras que ya hace tiempo sostienen lo suyo con mucha calidad. Cada vez que vuelvo a Mendoza digo "acá pasó algo", siento que lo que voy conociendo me gusta más que lo de Buenos Aires, con bandas por ejemplo como las del sello Chipica: Sam, Geraldine, Spaghetti Western, Alicia… Jóvenes y a la vez extremadamente maduras, temas de 15 minutos, psicodelia, calle… Después están Tobogán Andaluz, Lavanda Fulton, Viajero Voraz… Pasan muchas cosas buenas desde lo musical en Mendoza.

C: –Creo que siempre siempre hubo un montón de cosas. Ahora se enfocó un poco más algo que estaba nebuloso, un montón de pibes nuevamente empiezan a entender que la cultura de tu lugar sos vos: hay una cuestión de infraestructura que tiene que ver con coyunturas políticas pero también tiene que ver con lo que estás haciendo.

Ahora se juntaron tres o cuatro generaciones donde se han seguido haciendo cosas: Karamelo, Impuribus, después Fuera de Tiempo, Último Grito…

No es un movimiento aislado, hay una consecuencia de algo que se mantuvo en el tiempo… Mariana Päraway, Lavanda Fulton, Fauna… Había pasado en Mendoza en los sesenta con el nuevo cancionero popular y vuelve a explotar ahora: de a poco todos nos vamos dando cuenta de que más allá de dónde nacés lo que importa es cómo vas haciendo las cosas.

Ningunos principiantes

“La danza de los principiantes” (2015). Ya definitivamente instalados en la escena nacional, en lugar de sostener su audiencia con temas radiables eligieron torcer el rumbo con un viaje introspectivo que incluye temas con una rítmica y un sonido completamente nuevo, búsqueda en la que se destacan “Máquina del tiempo”, “Gato blanco” y el tema que da nombre al disco.

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