Mendoza bajo el agua

En 1788, el caudal de agua destruyó parte del camino a Chile. En 1934 hubo 50 muertos.

Las inundaciones que se produjeron hace unos días en la ciudad y la provincia de Buenos Aires, conmocionaron a todo un país. Inmediatamente, todos los argentinos se solidarizaron con los miles de damnificados.

Años atrás, los mendocinos tuvimos que soportar situaciones muy similares. Con innumerables aluviones e inundaciones estivales que causaron muchas víctimas e incalculables pérdidas materiales.

Aluvión colonial

A principios de 1788, Mendoza fue azotada por una insoportable ola de calor que originó fuertes precipitaciones en toda la ciudad y también en la cordillera. 

A causa de la lluvia, se produjo un gran torrente de agua que destruyó parte del camino que unía Santiago de Chile con Mendoza. El caudal del río Mendoza creció con tal magnitud que inundó gran parte de la ciudad de Mendoza, afectó chacras, casas y el edificio del Cabildo. Hubo algunas víctimas y los daños fueron cuantiosos. La zona más perjudicada fue  Chacras de Coria.

Más fuerte que el ferrocarril

El 8 de enero de 1895, los mendocinos se levantaron con un día sumamente caluroso. A la media mañana, se desató una gran tormenta que cesó a eso de las 12. De repente, el agua bajó con gran fuerza desde el pedemonte.

En cuestión de minutos, el torrente arrasó un sector de la sección Oeste, sobre la calle Belgrano hacia el norte. Cientos de casas, edificios públicos, la estación y talleres del ferrocarril quedaron inundados. Tal fue la fuerza de la corriente que varias locomotoras y vagones fueron arrastrados como si fueran de juguete.

 La correntada prosiguió al centro de la Capital, en donde fueron alcanzadas tiendas, cafés, restaurantes y almacenes. Algunos transeúntes, en su desesperación, se treparon a los árboles para salvar sus vidas. La masa de agua y lodo bajó hacia el este, por San Luis, Córdoba hasta Alberdi, llevándose en el camino, personas y todo lo que se oponía a su paso.

Los daños fueron cuantiosos; casas destruidas, árboles caídos y el saldo aterrador de 21 muertos, entre ellos muchos niños.

Salvados por el gobernador

A principios de enero de 1934, una ola de intenso calor se produjo en la provincia y parte del país. Esto provocó fuertes tormentas en la cordillera y en el gran Mendoza.

En la tarde del día 10, se desprendió parte de un glaciar del cerro "El Plomo" que se precipitó sobre los ríos Tupungato y Mendoza. A eso de las 19 horas, el jefe de las estación Zanjón Amarillo -cerca de Punta de Vacas- comunicó por telégrafo que se venía un aluvión destruyendo todo a su paso.

El aviso alertó a las estaciones de Uspallata, Potrerillos y Cacheuta de la creciente y la información también llegó hasta la casa de Gobierno, en donde inmediatamente el gobernador Ricardo Videla convocó a su gabinete para tomar urgentes medidas. Las mismas tuvieron gran efectividad y contribuyeron para reducir la magnitud de la catástrofe. Por la noche, el cauce del río Mendoza, subió 7 metros de lo normal y destruyó la central eléctrica de Cacheuta y parte del edificio del hotel. Varias personas murieron ahogadas.

Al desaparecer la central eléctrica, hizo que la ciudad de Mendoza se quedara sin luz,  pero el inconveniente se solucionó en poco tiempo al hacer funcionar generador alternativo de Godoy Cruz.

La creciente también afectó las zonas de Luján, Lunlunta y Palmira, donde desaparecieron muchas viviendas cercas del río. Murieron más de 50 personas y los daños materiales fueron incalculables.

Una catástrofe por un dique

Tal vez fue la más importantes de todas por su magnitud. Sucedió en la tarde del 4 de enero de 1970.

Una intensa lluvia se descargó  entre los cerros del sudoeste de la ciudad de Mendoza y un aluvión bajó con toda su fuerza. Primero el zanjón de los Ciruelo se desbordó inundando las viviendas que se encontraban muy cerca del cauce.  

Luego, el dique del zanjón Frías cedió y un gran torrente descendió a gran velocidad llevándose casas, autos y personas, inundó parte de la Casa de Gobierno y destruyó varios puentes que cruzaban el canal. Las aguas se precipitaron raudamente por la Avenida San Martín, inundando cientos de edificios.

En otros sectores del Gran Mendoza, el aluvión afectó gravemente la zona de Chacras de Coria, donde hubo evacuados, roturas de puentes, innumerables casas y comercios de la villa  fueron afectados por el agua. Mientras que en Godoy Cruz, el puente Olive quedó arrancado por la fuerza del temporal. A pocas cuadras, el cementerio departamental fue inundado y varios féretros fueron arrastrado por las aguas que bajaban a mucha velocidad. 

 Los daños materiales, superaron varios millones de dólares, más de 1.000 automóviles quedaron chocados o destruidos, 1.500 personas resultaron evacuadas y más de 500 familias perdieron sus casas. Las víctimas fatales se calcularon en 40.

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