Cuando se hacen proyecciones de la economía argentina suelen hacerse cálculos globales, pero hay que señalar que los puntos sobre los que se espera una recuperación de la economía no tienen incidencia en Mendoza. Aquí no se produce soja ni se fabrican autos o camiones. Solo una recuperación de Brasil podría mejorar un poco la ecuación en algunos sectores agrícolas, como el hortícola, frutícola y olivícola. El sector vitivinícola consiguió reencauzar la situación y si hay mejoras podría también sentirlas.
El presente año agrícola no ha presentado demasiados sobresaltos, aunque algunos sectores siguen padeciendo problemas estructurales, como el frutícola, donde la falta de estructuración de una cadena de comercialización hace que el mayor valor agregado quede en manos de terceros.
El sector agroindustrial seguirá padeciendo entre algunas trabas en países de destino, el crecimiento de los costos en dólares y las limitaciones de precios en los mercados internacionales. Con estos ingredientes, el problema pasará por la productividad de los distintos sectores o los subsidios que el Gobierno pueda arrimar para compensar las asimetrías que se generan.
La vitivinicultura espera un año mejor en términos productivos, aunque con precios estables. Desde 2011 los precios crecieron mucho y ahora no habría margen para mayores actualizaciones, pese a las subas de costos. El pronóstico de cosecha preliminar anunciado por el INV revela un crecimiento posible entre un 25 y un 29%, según las zonas, con una recuperación importante en la zona Este, que posibilitaría recuperar volúmenes para mostos y alcanzar el objetivo de exportar 180.000 toneladas.
Por el lado de la actividad más importante de la provincia, la petrolera, se espera que puedan llegar inversiones de la mano de YPF en nuevas exploraciones, pero también por parte de los sectores privados adjudicatarios de áreas revertidas, así como alguna ampliación en la Destilería de Luján de Cuyo. Respecto de la llegada de capitales chinos y otros interesados, difícilmente puedan comenzar, de concretarse, antes de 2014.
Algunos sectores de la industria metalmecánica podrán seguir creciendo debido a que han derivado sus operaciones hacia el sector minero de San Juan y eso les sigue abriendo posibilidades. El resto seguirán penando, salvo los que atiendan al sector petrolero.
En Mendoza prácticamente no se registran empresas o polos de envergadura en otras ramas industriales que pudieran aparecer como una alternativa para comenzar a ampliar la matriz productiva
Los servicios siguen creciendo
Este rubro es el que mayor expansión ha tenido en la provincia en los últimos años. Comenzando por el turismo, que tuvo un crecimiento notable, ampliando la capacidad de oferta, tanto en productos como en servicios, ya sea de hotelería, comidas y servicios generales. El turismo ha sido también un dinamizador de otras industrias, como la construcción.
Este sector espera un año 2013 con crecimiento, aunque con diferencias cualitativas, ya que se vaticinan menos turistas extranjeros y mayor cantidad de pasajeros provenientes de otras provincias del país. La excepción serán los viajeros oriundos de países limítrofes, cuyas visitas serán más de paseo que de compra.
El desafío del sector es seguir generando productos originales, como lo fueron Los Caminos del Vino, para salir de los tradicionales, que necesitan acompañamientos adecuados para ponerlos más en valor. No obstante, sigue siendo uno de los sectores más dinámicos y con mayor índice de creatividad.
En este rubro, también crecieron los servicios vinculados a la industria petrolera y minera, así como los relacionados con la vitivinicultura y fruticultura, al igual que los ligados al sector de la construcción.
El sector del comercio posiblemente se vea complicado. Ya no vienen turistas a comprar y los mendocinos que pueden cruzan a Chile a comprar desde ropa hasta electrónica. Por otra parte, los que no pueden, buscan mucho los mejores precios porque su poder adquisitivo está seriamente afectado por la inflación y el año próximo, además, estará impactado por subas de impuestos provinciales y tasas municipales, así como de algunas tarifas de servicios públicos. No será raro ver desplazamientos de comercios hacia centros departamentales, donde alquileres y tasas de comercio son más convenientes.
El peso del Estado
El Estado se hace sentir cada vez más y su peso se está haciendo más difícil de llevar para los ciudadanos y para la actividad productiva. En términos comparativos, Mendoza está perdiendo competitividad por el peso del Estado, con impuestos más altos que en provincias vecinas.
En el último Presupuesto han vuelto a aumentar varios impuestos, a pesar de que se estima más ingreso por coparticipación y por el Fondo de la soja. Si bien la Legislatura no les autorizó el endeudamiento pedido, cuentan con algo a favor, y es que han calculado una inflación cercana al 13%, cuando en realidad puede estar en el doble, con lo cual mejorarían los ingresos vinculados a las actividades económicas, y eso puede compensar.
No obstante, es peligroso seguir con estos endeudamientos, que además son de corto plazo. El peso del Estado, en todas sus dimensiones, se está haciendo sentir cada vez más, y en el caso de la Nación, entre los cepos a las importaciones, los controles de cambio y la inflación, aumentan las trabas para que las actividades puedan desarrollarse con normalidad.
En este marco, la provincia de Mendoza puede repetir un comportamiento similar al de la Nación, cercano a un 3% de crecimiento, pero con una inflación muy alta. Las principales actividades productivas están muy expuestas a la competitividad del tipo de cambio, que este año podría tener una variación cercana al 20% en su versión oficial, lo que no compensaría los aumentos de costos.
El Estado debería replantearse su rol y su peso específico. Pareciera que los funcionarios creen que pueden adueñarse de toda la renta presunta del sector productivo sin que eso cause consecuencias, y no es así. Si no dejan al sector privado seguir invirtiendo no tendrán a quién más sacarle recursos, y no se los ve con los niveles de imaginación como para pensar en soluciones alternativas.