El otrora mayordomo del papa Benedicto XVI se declaró ayer inocente de los cargos de robar su correspondencia privada, pero confesó que fotocopió las cartas y otros documentos, y reconoció que se sentía culpable de traicionar la confianza del Pontífice, a quien dijo querer como a un padre.
Paolo Gabriele subió al estrado de una corte en el Vaticano para defenderse de un cargo de robo agravado. Los fiscales dicen que Gabriele hurtó misivas y documentos papales en los que se hacía referencia a luchas de poder y a presuntos actos de corrupción en la Santa Sede.
El acusado entregó presuntamente los documentos a un periodista, lo que derivó en uno de los peores escándalos durante el pontificado de Benedicto XVI. De ser declarado culpable, Gabriele sería condenado a cuatro años de prisión, aunque muchos observadores del Vaticano consideran que recibirá el perdón del Papa.
Entre los 5 testimonios presentados ayer, habló el secretario privado del Papa, monseñor Georg Ganswein, quien declaró que comenzó a sospechar de Gabriele tras percatarse de que 3 documentos incluidos en el libro del periodista sólo pudieron haber salido de la oficina que compartía con el mayordomo.