Ninguna canción patriótica argentina cuenta con la fuerza y espíritu brioso de la Marcha de San Lorenzo que, sin lugar a dudas, se constituyó a través de los años en la preferida a nivel nacional. Fue Cayetano Alberto Silva, nacido en agosto de 1873 en la localidad de Soriano (Uruguay), quien compuso la popular melodía.
Como ahijado del médico y presidente uruguayo Francisco Antonio Vidal Silva, Cayetano disfrutó de una educación privilegiada. Su pasión por la música lo llevó a perfeccionarse en Europa, visitando España, Francia e Italia, tras lo cual se instaló en Argentina.
Luego de un esporádico paso por Buenos Aires, Silva se estableció en Venado Tuerto y fue allí donde escribió, en 1901, su conocida marcha. Dedicó la pieza al entonces ministro de Guerra Coronel Pablo Riccheri. Quien, siguiendo el ejemplo de los ejércitos europeos, renovó la estructura de las fuerzas armadas nacionales, logrando ese mismo año el establecimiento del Servicio Militar Obligatorio en Argentina y ganando la admiración de muchos.
El Coronel agradeció aquel gesto a Silva, pero le solicitó cambiar el título de la marcha por una que evocara a San Martín. El músico accedió y la rebautizó como "San Lorenzo", con lo cual no sólo homenajeaba al Padre de la Patria, sino también al mismo Richieri: santafesino, nacido en dicha localidad.
Entre 1912 y 1918 Silva se estableció en Mendoza dirigiendo diferentes bandas musicales, falleció en 1920 tras regresar a Venado Tuerto.
Si bien la música de la marcha perteneció al uruguayo, su letra fue obra del profesor y poeta mendocino Carlos Javier Benielli.
Al respecto, en una entrevista dada en 1998 al recordado Enrique Sdrech, Carlos Benielli hijo señaló: "Nosotros somos cinco hermanos, de los cuales el único varón soy yo; y lo curioso fue que nuestro padre jamás nos había dicho que era el autor de esa letra (…) Él murió cuando yo tenía 11 años, y sólo mi hermana mayor sabía ese secreto (…) Entre los años 1898 y 1908, su gran amigo Cayetano Alberto Silva lo invita a ir a Venado Tuerto. El 26 de abril de 1907 Silva le hizo escuchar, en violín, la música de la marcha. Mi padre, que en aquel momento tenía 29 años, tomó algunos apuntes y al día siguiente le entregó a su amigo la letra encargada, habiéndose inspirado en el combate de San Lorenzo, en San Martín y, desde luego, en el sargento Cabral".
En 2005 los restos de Carlos Benielli (fallecido en 1935) fueron trasladados al "histórico convento" que supo inmortalizar su pluma y hoy descansan a pocos metros del Sargento Cabral, también sepultado en San Lorenzo. Benielli hijo, gran difusor de la obra de su padre, falleció a los 90 años en febrero de 2013.
La belleza e ímpetu de esta canción la llevaron más allá de los límites nacionales. En 1911 el gobierno inglés solicitó permiso a nuestro país para utilizarla durante la coronación del Rey Jorge V y, desde entonces, suena de forma habitual durante los cambios de guardia en Buckinghan (sólo se suspendió su uso en el periodo que abarcó el conflicto por Malvinas). La Segunda Guerra Mundial no se resistió a este ritmo y la marcha constituyó el fondo musical con el que los alemanes, a través del Arco del Triunfo, ingresaron victoriosos a París. A modo de desagravio, Eisenhower también hizo ejecutarla durante el avance aliado que liberó a los parisinos.
En nuestro país fue declarada Marcha Presidencial el 14 de enero de 1946 por Decreto del presidente General Edelmiro J. Farrell. Al haber vendido Silva los derechos sobre la pieza, solamente la familia Bienelli cobró por estos en SADAIC, pero a partir de 2005 (al cumplirse 70 años de la muerte del autor) pasaron a manos del Fondo Nacional de las Artes.