La vorágine de la vida pareciera estar puertas afuera; ese caos que cuando uno llega a su hogar se calma, se queda quieto. Una vez puertas adentro la paz nos envuelve y la tranquilidad de nuestro cuerpo y mente comienza a notarse.
La vorágine de la vida pareciera estar puertas afuera; ese caos que cuando uno llega a su hogar se calma, se queda quieto. Una vez puertas adentro la paz nos envuelve y la tranquilidad de nuestro cuerpo y mente comienza a notarse.
Eso es lo que justamente siente
Marcela Morelo
al tratar de escapar, en plena hora pico, de una Capital Federal atestada, caótica. Su deseo, en ese momento, es llegar a casa y encontrar la serenidad que su morada le brinda.
Su mundo, el totalmente distinto al de los micros con los que recorre el país, aquel que no se mueve ni anda por rutas. Su hogar, desde el cual, mate de por medio, mantiene con Estilo un diálogo en el que su pasado, presente y futuro musical fueron evocados, una comunicación sin interferencias.
El motivo de la visita de la cantaurora oriunda de Lanús (Buenos Aires) es el cierre de la primera noche del Festival de la Tonada (Tunuyán), escenario que pisará por vez primera y en el que se reencontrará con sus grandes amigos Abel Pintos y Luciano Pereyra.
-¿Qué genera el encontrarte con compañeros de ruta en los diferentes festivales del país?
-Poder compartir con otros artistas todo este mundo es reparador porque sino te sentís como que llevás una vida muy diferente; te van uniendo un montón de cosas además de la música.
-¿Cómo ves la oportunidad brindada a músicos jóvenes para subir a escenarios festivaleros?
-Me parece increíble. Ellos están renovando la tradición, la música de la tierra y que se les de lugar, que tengan tanto éxito y aceptación, es increíble. Estos cantores siguen llevando el repertorio nacional.
-Y en lo personal, ¿cómo vivís tu experiencia de estar sobre estos escenarios?
-En un festival hay muchísima más gente que en un teatro, por cuestiones de capacidad. Es muy gratificante el ser convocada y compartir con amigos. El teatro implica una intimidad que en los festivales no se vive. Los shows individuales son necesarios, por lo menos yo, ahora, tengo la necesidad de hacerlo.
La buena nueva que Marcela compartió fue su fecha de regreso a nuestra provincia. Será una visita íntima en la que el teatro mayor de los mendocinos será el centro donde la conexión especial entre la cantante y sus seguidores tomará lugar.
-¿Ya tienen fecha prevista para la nueva gira por los teatros del país?
-Sí, a partir de abril empezamos. Es más, el 26 estaremos en el Independencia presentando el nuevo disco. Vamos a proponer otras cosas, un mayor vínculo con el público en el que tendremos la oportunidad de mirarnos a los ojos mutuamente.
El álbum de los milagros
En noviembre pasado Marcela Morelo presentó su último material discográfico, el octavo de su carrera: “El club de los milagros”, en el que la cantante y sus músicos se permitieron recorrer diferentes estilos musicales.
Fue a partir de la lectura de “Un curso de milagro” que Morelo decidió emprender un nuevo viaje por el mundo de la composición. “Ni bien empecé a leer el libro me puse a escribir; paraba la lectura, agarraba la guitarra y la letra iba saliendo”, comenta.
-¿Qué fue lo fuerte del libro que te llevo a agarrar la guitarra?
-Me movió que sus líneas pasaran por el autoconocimiento, me llevó a preguntarme qué vamos hacer con todo lo que nos pasa y justo ahí sentí que había perdido la huella común. Eso fue lo que me inspiró y después seguí con que la vida es un regalo, un milagro, todo eso.
Muchos aspectos de la vida diaria son relevados por las once canciones de este nuevo disco y junto con esta mixtura, una variedad de ritmos que va desde el dance, el rock y hasta las baladas, sin perder el equilibrio musical que destaca a la compositora y cantante.
-¿Podrías definir este nuevo disco?
-Despachamos mucho esta vuelta. Es un CD de composición en el que decidimos tener libertad absoluta para hacer y deshacer lo que queríamos. La canción en algún momento empieza a pedirte lo que necesita y te dice lo que le sobra. De ahí también la variedad de ritmos e instrumentos.
¡Hora de descanso!
La carrera popular de Marcela Morelo lleva un ritmo vertiginoso desde hace más de 14 años pero su vida con la música comenzó hace mucho más ya que desde niña le dedica parte de sus días a las lecciones de música y a la ejecución de instrumentos.
Al pretender un resumen de estos años de popularidad, Morelo afirma que le es difícil hacerlo porque hay mucho camino recorrido pero a lo que si se animó fue a calificar su trayectoria: “Es sumamente positiva porque todo es de manera ascendente y me han pasado cosas muy hermosas”.
-Y seguirán pasando, ¿no?
-Sí, igual este año, después de la gira y de todos los festivales voy a parar un poco. Necesito tomar distancia para pensar justamente sobre el balance de mi carrera; quiero reflexionar y ver lo que he hecho, repasarlo y disfrutarlo porque en la vorágine, la conciencia se pierde.
-Viajando hacia el pasado... ¿Cuál sería el momento que te hizo ver el nivel de popularidad alcanzado?
-El primer día que escuché en la radio “Corazón salvaje”, mi primer single; me emocioné mucho y sentí como que algo estaba cambiando en mi vida, algo fuerte, que de hecho cambió.
-¿Y cómo es tu relación con los seguidores?
-La gente que me acompaña y que me sigue es muy amorosa. Ahora estamos en mayor contacto por el sistema de las redes sociales.
-¿Manejás vos tus perfiles?
-Algunas cosas sí y otras mi manager. Se requiere de mucho tiempo para contestar y la verdad es que no soy muy ducha en eso.Igual siempre leo todo.