Los islamistas retomaron ayer la ofensiva en Mali haciéndose con la localidad de Diabali, a 400 km al norte de Bamako, y amenazaron con golpear "en el corazón de Francia", que bombardea desde hace cuatro días sus columnas y sus posiciones, infligiéndoles duras pérdidas.
El Consejo de Seguridad de la ONU se reunió ayer por la tarde, a petición de Francia. Además, el Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea (UE) celebrará una reunión especial "en dos días, tres días", según el ministro francés de Asuntos Exteriores, Laurent Fabius.
Por su parte, Mauritania y Argelia anunciaron que cerraban sus extensas fronteras con Mali.
Francia siguió ayer reforzando su dispositivo militar. Una treintena de vehículos militares, entre ellos varios tanques, penetraron en territorio maliense procedentes de Costa de Marfil.
En el ámbito militar, el ministro francés de Defensa, Jean-Yves Le Drian, confirmó que los islamistas tomaron Diabali, en el oeste del país, cerca de Mauritania.
"Sabíamos que habría una contraofensiva hacia el oeste, sobre todo porque allí se encuentran los elementos decididos, los más estructurados, los más fanáticos. Tomaron Diabali, que es un pequeño municipio, después de importantes combates y de una resistencia del ejército maliense insuficientemente dotado en ese momento", declaró el ministro a la cadena de televisión francesa BFMTV.
Abu Zeid, uno de los jefes de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), dirigió el ataque contra Diabali, según una fuente de seguridad regional.
Francia, "en guerra contra el terrorismo" en Malí, según Le Drian, detuvo el viernes el avance hacia el sur del país del AQMI, Ansar Dine (Defensores del Islam) y el Movimiento para la Unidad y la Yihad en África Occidental (Mujao), los grupos armados islamistas que desde hace nueve meses controlan el norte de Mali.
La aviación francesa bombardeó por primera vez el domingo posiciones islamistas en el norte del país, en Gao y Kidal, en pleno territorio yihadista.
Ayer, el objetivo fue el cuartel general del Mujao en Douentza, a 800 km al norte de Bamako, pero los combatientes islamistas ya habían huído de la ciudad, según fuentes concordantes.
El ministro maliense de Asuntos Exteriores, Tieman Hubert Coulibaly, de visita en Francia, declaró en la cadena Bfmtv que no se trata únicamente de "hacer retroceder" a los yihadistas, sino de "echarlos" de Mali para impedir que se reorganicen.
En la capital maliense, Bamako, el liceo francés cerró ayer "por precaución", según el embajador de Francia, Christian Rouyer, quien recomendó "vigilancia" a los 6.000 residentes franceses en Malí. También pesan amenazas sobre los siete rehenes franceses en manos de grupos islamistas en el Sahel.
"Los muyaidines, al Paraíso"
"Francia atacó al Islam. En el nombre de Alá, vamos a golpear en el corazón de Francia. En todas partes. En Bamako, en África, en Europa", declaró Abu Dardar, uno de los responsables del Mujao, que se negó a proporcionar un balance de los bombardeos franceses, limitándose a afirmar que "todos los muyaidines muertos fueron al paraíso".
Más de 60 yihadistas murieron el domingo en la ciudad de Gao y su periferia debido a los intensos bombardeos de las fuerzas francesas, según habitantes de la región.
"Sufrieron numerosas pérdidas logísticas y de hombres. La cifra de 60 víctimas no es del todo exagerada en Gao. Seguramente el balance es incluso más elevado", indicó una fuente de seguridad regional.
"Varios jefes yihadistas murieron o resultaron heridos durante los bombardeos del ejército francés", añadió esta fuente.
Los rebeldes tuaregs del Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad (MNLA) se mostraron ayer "dispuestos a ayudar" al ejército francés a luchar contra los grupos islamistas armados del norte de Malí ocupándose del "trabajo en tierra", debido "a nuestro conocimiento del terreno y de las poblaciones".
Gao, Kidal y la histórica ciudad de Tombuctú son las tres principales urbes del norte de Malí, una región mayoritariamente desértica, que están en manos de los islamistas desde hace nueve meses. Las lapidaciones y las amputaciones que llevaron a cabo, así como la destrucción de mausoleos, provocaron un rechazo generalizado.
Los preparativos para el despliegue de una fuerza de países del oeste africano en Malí se aceleran. Los primeros elementos prometidos por la Comunidad Económica de los Estados de África del Oeste (Cedeao) se ponen en marcha bajo la dirección del general nigeriano Shehu Abdulkadir.
Nigeria enviará 600 hombres. Níger, Burkina Faso, Togo, y Senegal anunciaron igualmente un envío cada uno de 500 hombres, mientras que Benín aportará 300 y Ghana 120 miembros del cuerpo de ingenieros militares.