La Municipalidad de Maipú pone a disposición de vecinos y vecinas un servicio gratuito de control de conservas caseras, destinado a la determinación de pH como medida preventiva frente a posibles riesgos sanitarios. La iniciativa es llevada a cabo por el área de Bromatología en conjunto con las direcciones de Fiscalización y Control y de Desarrollo Productivo.
La iniciativa busca fortalecer la seguridad alimentaria en el ámbito doméstico, promoviendo buenas prácticas en la elaboración de alimentos y contribuyendo a la prevención de enfermedades como el botulismo.
La propuesta permite a vecinos y vecinas acercar muestras para la determinación de pH, un factor clave en la seguridad alimentaria. Este control resulta fundamental para prevenir enfermedades como el botulismo, asociado a la bacteria Clostridium botulinum, que puede desarrollarse en conservas mal elaboradas sin alterar olor, sabor ni aspecto.
El servicio se encuentra ubicado en J.B. Martínez 51 y funciona de lunes a viernes, de 9 a 12 horas. Las muestras pueden acercarse directamente al área correspondiente o coordinarse previamente vía correo electrónico a [email protected].
Claves para una conserva de tomate segura
Desde Bromatología recuerdan que, en elaboraciones caseras, la acidez es la principal barrera de protección contra el desarrollo de bacterias peligrosas. Por eso, recomiendan seguir una serie de pautas básicas:
- Utilizar tomates sanos, maduros y bien lavados.
- Trabajar siempre con utensilios y envases limpios, en buen estado, y usar tapas nuevas.
- Acidificar correctamente la preparación: por cada 10 kilos de tomate, agregar ácido cítrico o vinagre.
- Envasar sin llenar completamente el frasco, dejando un pequeño espacio.
- Realizar un tratamiento térmico adecuado (baño María) durante al menos una hora desde que el agua hierve.
- Dejar enfriar sin manipular y verificar el correcto sellado.
- Rotular cada frasco con la fecha de elaboración.
Además, se recomienda no agregar otros ingredientes como ajo, cebolla, albahaca o pimientos, ya que pueden modificar la acidez del producto y comprometer su seguridad.
La acidez es la única barrera que podemos poner en elaboraciones a pequeña escala para evitar el desarrollo de la bacteria llamada Clostridium botulinum.
Recordemos que la presencia de Clostridium botulinum en una conserva pone en riesgo la salud de quienes la consumen. Esta bacteria es de difícil detección; además, no altera el color, sabor, textura ni olor del alimento y, por lo tanto, se percibe como un producto sano y apetecible cuando, en realidad, puede provocar intoxicación.
La propuesta de la Municipalidad de Maipú busca acompañar a quienes sostienen prácticas tradicionales como la elaboración de conservas, incorporando herramientas simples que permitan garantizar alimentos seguros para toda la familia.