24 de enero de 2014 - 00:50

Una madre desesperada suplica clemencia

“Pido clemencia”, suplica entre sollozos la madre del mexicano Ramiro Hernández, condenado a muerte por asesinato y violación en EEUU y cuya ejecución está prevista para abril en Texas. En su humilde casa de Nuevo Laredo, en Tamaulipa, Martha Llanas, de 75 años y madre del preso, exhibe una foto antigua de Ramiro.

“Pido clemencia, justicia, que tomen en cuenta los problemas que mi hijo tiene desde pequeño”, expresó esta viuda y madre de diez hijos, aferrada a la foto de Ramiro.

Hernández, de 44 años, fue condenado en 1997 a 4 años de prisión por el asesinato del dueño del rancho de Kerrville (Texas) para el que trabajaba y de posteriormente haber violado repetidamente a la esposa de éste. Durante su estancia en prisión y a la espera de ser juzgado, el mexicano acuchilló a una celadora causándole la muerte.

Con sentimientos encontrados, Martha confiesa que sólo ha sabido de los delitos que se imputan a su hijo a través de la prensa y recuerda las palabras que éste le dijo hace dos años, cuando lo visitó por última vez en la cárcel de Livingston, donde está recluido desde hace 17 años.

“Lo único que me dijo fue: ‘Mire madre, aquí estoy y si me dan un castigo, como me lo van a dar, yo nomás lo que pido a Dios es que la bendiga porque mis deseos eran venirme para acá para que usted no volviera a trabajar”, relata Martha antes de romper en llanto.

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