25 de julio de 2015 - 00:00

Los valores de valer

Hace unos días, una lectora de esta columna me hacía llegar una pregunta respecto del uso de la expresión ‘no se vale’, que ella había escuchado en boca de sus niños; le inquietaba saber si era o no correcto utilizar esa locución. Ante todo, vamos a precisar cómo se pueden usar el verbo ‘valer’ y su variante pronominal ‘valerse’.

Ambos se originan en el verbo latino ‘valere’, cuyo significado era el de “ser fuerte, estar sano, tener  tal o cual valor”. De allí, entonces, el primer significado que figura en el diccionario: “Referido a una cosa, tener la misma cantidad, función, potencia, eficacia o el mismo valor que otra”. Así lo vemos en  “Una imagen vale más que mil palabras”.

Cuando lo usamos para referirlo a una cosa o a un servicio, significa “tener un precio determinado, costar”: “El libro que me recomendaste vale más de mil pesos”. El tercer significado se relaciona con “tener  cualidades positivas o que se aprecian”: “Esa medallita para mí vale una enormidad por los recuerdos a los que se asocia”.

Si referimos el verbo a una cosa o acción, significa “tener las características necesarias para ser considerada adecuada o aceptable”: “Su denuncia valió porque llevaba la voz de los más débiles”.

Hay otros valores significativos: “tener vigencia”, como en “Esos billetes ya no valen en nuestro sistema monetario, han caducado”. También, “ser útil para determinada función”: “Esta caja vale para guardar muchas cosas”. Cuando hay una discusión o varios pareceres, “prevalecer una opinión en oposición de otra”: “En esos casos, vale el parecer de los más sensatos”.

Otro significado es el de “tener la fuerza o valor que se requiere para la subsistencia o firmeza de algo”: “Esto es un ensayo, no vale como realización definitiva”. Otro valor de este verbo es el de “producir algo a alguien como efecto, proporcionar, dar ganancias o dar interés”.

Con estas acepciones, el verbo se utiliza en pasado pues la forma verbal en ese tiempo expresa el efecto, que puede ser positivo o negativo: “Su comportamiento le ha valido una suspensión”, “Esa obra le valió un premio nacional”, “Su dedicación al negocio le ha valido el reconocimiento de toda la clientela”, “Finalmente, mi entrega a los alumnos me valió la gratitud de infinidad de jóvenes a través de emotivos testimonios”.

Pero también encontramos el verbo pronominal ‘valerse’, que puede significar “usar algo con tiempo y ocasión para hacer algo”: “Se valió de las herramientas que llevaba en el auto para hacer un boquete en la pared”; “Se vale de su astucia para manipular a sus ocasionales interlocutores”.

En relación con este significado, se da el de “recurrir al favor o interposición de alguien para un intento”: “Siempre se vale de sus contactos para obtener beneficios”. Cuando se usa ‘valerse’ para aludir a  las condiciones de una persona, significa “tener capacidad para cuidarse por sí misma”: “Mi querido padre aún se vale muy bien y no precisa ayuda alguna”.

Hay frases acuñadas en el idioma con ‘valer’, que usamos a diario: ‘vale decir’ es una locución usada para presentar una idea aclaratoria, equivalente a otra que se acaba de dar. Ordinariamente, la expresión se inserta entre comas; por ejemplo, “Los preinscriptos, vale decir, quienes realizaron su inscripción con antelación, pueden retirar ya sus credenciales identificatorias”.

‘Valer la pena’ significa “tener cualidades muy apreciables que superan y justifican las pérdidas o características negativas asociadas”: “Pagué muy cara la entrada al recital, pero valió la pena por la calidad del cantante”.

‘Hacer valer’ es igual a “hacer que las cualidades de una cosa o persona sean reconocidas”: “Hará valer su prestigio para lograr el consenso requerido”.

‘Más vale’ es una locución interjectiva usada coloquialmente para expresar aceptación o acuerdo: “Si me pide que lo ayude, lo haré, ¡más vale!”.

‘Valer (alguien) lo que pesa’ es una locución verbal coloquial usada para encarecer las excelentes cualidades de una persona o cosa. También se dice ‘valer oro’ y ‘valer su peso en oro’: “No se arrepienta de haberla nombrado: vale lo que pesa” y “El agua, en los secos veranos mendocinos, vale oro”.

En el campo de los refranes, podemos encontrar una serie de ellos: ‘Más vale maña que fuerza”, “Más vale pájaro en mano que cien volando”, “Más vale perro vivo que león muerto”, “Más vale que digan ‘aquí arrancó el cobarde’, que no ‘aquí murió el valiente’ ”, “Más vale que sobre y no que falte”,

“Más vale saber que haber” (‘haber’ significa “poseer”); “Más vale solo que mal acompañado”, “Más vale una vez colorado que toda la vida amarillo”: en todos ellos, se contrastan dos situaciones, de las cuales la primera es la elegida como mejor que la segunda, lo que otorga a la expresión ‘más vale’ el significado de “es preferible, es mejor, tiene mayor valor”.

Finalmente, para evacuar la duda de la lectora, ‘no se vale’ no figura en todos los diccionarios, pero sí está incluida en el Diccionario de americanismos como una locución interjectiva que se usa para expresar reproche. En el intercambio lúdico, cuando el contrincante obtiene una ventaja, con esta exclamación se pretende invalidar el punto alcanzado, insinuando trampa o engaño.

Destacamos la diferencia con la expresión ‘no vale’, que puede usarse en cualquier situación, no necesariamente en el juego, y que no posee valor interjectivo de reproche, como en el ejemplo “Este cupón no vale como comprobante de pago”.

Los españoles usan permanentemente ‘¡Vale!’ como interjección para expresar conformidad o asentimiento ante una situación; asimismo, hay otro uso -ya casi no registrado- de un ‘¡vale!’, también como interjección, con el mismo valor que ‘¡adiós!’, con un significado heredado del latín, lengua en que, por estar en segunda persona del imperativo presente, significaba el buen deseo de una persona a la otra, expresada en un “consérvate sano”. Si se dirigía este saludo a muchos interlocutores, como en este caso en que me despido de mis lectores hasta el próximo encuentro, la fórmula de despedida era ‘valete’.

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