"El tango por sí solo no existe, vive en las personas. Es llorón y perverso, mentira y verdad, amor y desamor, abarca todo". Así definía el recientemente fallecido Tito Gelfman esa música que, más que género, ya se abrió a la categoría de "sentimiento". Digamos: un lente a través del cual se puede filtrar la vida.
Miguel García Urbani sabe de esto, porque desde hace diez años que en el espectáculo "Tangos y falsas promesas" levanta puentes entre la imaginería literaria más diversa y la vieja inflexión del dos por cuatro. Él narra, mientras que Vittorio Badaloni (voz), Gustavo Micieli y Juanci Moreno (guitarras, guitarrón) evocan tangos, valsecitos y milongas.
Pero ahora García Urbani se va a España para sumarse al prestigioso Festival de Tangos de Granada (España). ¿Y cómo surgió la posibilidad? "Primero, por la necesidad de ir a esa ciudad", dice desde el teléfono. Es que, como cumpliendo su destino, vuelve a la tierra de donde alguna vez su padre emigró, durante la Guerra Civil.
Es, además, el único espectáculo mendocino y del interior del país en la programación de este festival, que cumple ya 29 ediciones. Así, que no nos extrañe que haya sido sido declarado de interés cultural por la Honorable Cámara de Senadores de la provincia.
El jueves próximo participará del "hermanamiento" simbólico entre los dos países, vertiendo agua del Río de la Plata en el mítico Dauro (que viene del latín "aurus", "que da oro"), y se presentará en el Teatro Isabel La Católica. Los músicos grabaron, especialmente para este día, la milonga "Oro y Plata", que tiene letra de Homero Manzi y música de Charlo.
A esta pieza suman otras joyas del repertorio como “Mano a mano”, “Las Cuarenta”, “Rubí”, “Me besó y se fue”, “El pescante”, “Será una noche”, “Bajo un cielo de estrellas”, “El motivo”, “Ave de paso”, “Gota de lluvia”, “Cristal”, “La casita de mis viejos” y algunas obras instrumentales para bailar con arreglo para dos guitarras y guitarrón, como “A Orlando Goñi” y “Gallo Ciego”.
Llevarán también composiciones propias, como "Andate", con letra del propio García Urbani, que ese mismo día presentará su libro de relatos homónimo, que logró financiar colectivamente en Ideame.
Él, que este año cumple 25 años al frente del programa "Un reo meditabundo" y que también conduce "La esquina" en Radio Nihuil, plasma aquí toda su pasión literaria: imbrica con la música un hilo narrativo centrado en la figura de Don Quijote, en quien supo detectar las huellas del pretango.
-¿Qué es el pretango?
-Horacio Ferrer impuso este concepto: El tango antes del tango, el tango preparándose para el tango, el trabajo de parto del tango. La verdad es que es bastante inexplicable, que un género tan complejo en todos los aspectos, haya tenido su florecimiento en un lapso de tiempo de cuarenta años, más o menos.
Y ahí ha quedado una materia increíble para el futuro. Se dan todos los matices musicales, en el ámbito poético tiene una riqueza increíble, desde lo muy criollo hasta lo muy europeo, en toda la gama de colores que tiene eso. Ferrer empezó a pensar en eso, y rescató a poetas como François Villon, por ejemplo, un francés al que vio como un pretanguista, a Baudelaire también, y a otros que no supieron qué era el tango, pero que la visión que tienen, el modo de afrontar lo dramático corresponde con una manera tanguística de mirar la vida.
Y nosotros, con concepto propio, tenemos la idea de que los tangos, las canciones, son un camino hacia el tango. El tango es algo bastante más amplio.
- La famosa idea del tango como un "sentimiento"...
-Claro, o aquello de Marechal: "El tango es una posibilidad infinita".
-¿Una actitud dramática ante la vida?
-Una actitud creativa, y al mismo tiempo asumiendo aquello de Discépolo: "Si yo pudiera como ayer querer sin presentir". Vivir sabiendo que hay ciertas cosas que están con la vida y que sin embargo los temas no tienen por qué ser lindos. Los tangos no son bonitos, no son canciones lindas, no tienen por qué ser políticamente correctas ni hablar en términos esperables. El tango es un mapa de la condición humana. Por consiguiente, es bastante feo en su temática. Y eso lo convierte y le da pretensiones universales y profundas a un género en principio popular y sin mayores inclinaciones más que ser una canción para que la gente bailara...
Sin embargo, el modo de afrontarlo, la profundidad y la falta de concesiones a la hora de afrontar las temáticas convirtieron al tango en un género universal. Y por eso estamos hablando hoy de él, a cien años del estreno del primer tango canción, que fue en 1917, “Mi noche triste”. Es algo que va creciendo más allá de si haya mucha o poca gente que haga o escuche tango. Es un concepto que cada vez se torna más complejo y es una actitud frente al arte.
-¿Qué rasgos tangueros viste en Don Quijote?
-Nos gusta mucho la idea del hombre trashumante, del hombre que camina su destino en medio de una realidad que no es como todo el mundo la ve. Donde todo el mundo se para y ve un molino, él encuentra otra motivación para seguir adelante. No es la negación de la realidad, pero sí pararse frente a ella de un modo diferente. La relación con el humor, el dramatismo...
-¿La locura también?
-Sí, la locura es uno de los grandes temas del tango. Eso es un asunto principal, la visión del drama y, sobre todas las cosas, el sentido del humor. El tango tiene un sentido del humor implícito, que hace justamente que no se convierta en una descripción detallada del drama. Hay siempre una manera socarrona de mirar la desgracia.
Hemos hecho una versión de la Milonga de Don Quijote, que va en el centro del espectáculo, que tiene letra de Daniel Giribaldi, un poeta lunfardo maravilloso, y música de Jorge Marziali.
Sobre Miguel García Urbani: es escritor, narrador y periodista. Desde hace 25 años escribe profesionalmente y sus textos se publican en medios de Mendoza. Conduce los programas "Un reo meditabundo" -que este año celebra 25 años de emisión-, "Calle 52" y "La esquina", por Radio Nihuil.