Técnicamente los denominados comúnmente “revoques” cumplen una doble función: Por un lado de protección de la mampostería y losas y por otro, una misión estética que viene a corregir aquellos defectos de ejecución de los muros fundamentalmente.
Técnicamente los denominados comúnmente “revoques” cumplen una doble función: Por un lado de protección de la mampostería y losas y por otro, una misión estética que viene a corregir aquellos defectos de ejecución de los muros fundamentalmente.
La acepción revoque simplifica un trabajo de revestimiento multicapa que debe realizarse en tres etapas consecutivas que comprenden el azotado, (también conocido como Chicoteado) cuya función principal es darle a muros exteriores impermeabilidad, con el agregado en el mortero con el que se ejecuta, de un hidrófugo que le brinda esta característica. La segunda capa se denomina jaharro (vulgarmente llamado grueso) viene a darle el aplomo y verticalidad al muro. Es por ello que este es el proceso al que se le debe prestar mayor atención y detalle, ya que sobre este (el revoque grueso) se colocará luego el revestimiento o terminación última. La etapa final de revoques se denomina enlucido (o revoque fino). Esta etapa puede realizarse de diversos materiales, entre ellos pre-elaborados que algunos fabricantes ofrecen con características especificas como por ejemplo la incorporación de textura y/o color; también puede optarse por morteros realizados in situ, o bien una práctica muy habitual, la de darle una terminación en yeso.
Con respecto a la forma de ejecución, es importante la cronología de trabajo y la gestión del director de obras. Se ha hecho uso y costumbre la ejecución de los revoques sin la previa materialización de los contrapisos, lo que en ocasiones trae aparejados errores constructivos que se manifiestan en el mediano plazo. Uno de ellos es generar un puente hídrico entre el suelo natural y el revoque, cuando se realiza el revocado por encima de la barrera hidrostática horizontal que impide el paso de humedad por capilaridad. Este error bastante frecuente provoca que la humedad contenida en el suelo natural ascienda utilizando el revoque como puente y generando en un plazo de tiempo no muy lejano la aparición de manchas de humedad y salinidad.
Otro muy común error constructivo es permitir que los instaladores (sanitaristas, electricistas, gasistas) comiencen su tarea con el revoque grueso o jaharro ya ejecutado. Esto obliga a los instaladores a abrir canales picando el revoque recién realizado, con el consiguiente mal gasto de tiempo y material, además de la tarea a posteriori de re-revocar lo que estaba ejecutado. Sugerencias varias:
- Cuando elija el tipo de revoques que va a utilizar, trate de utilizar mano de obra especializada.
- Ejecute primero el contrapiso y recién en ese momento materialice las “fajas” o guías de revoque.
- Los instaladores deberían ingresar a fijar bocas y cajas con las fajas guías de revoque realizadas. Esto les permitirá acanalar lo menos posible la mampostería y además tener la precisión sobre la ubicación con respecto a la vertical de las cajas y bocas, para evitar estar luego utilizando alargues en las instalaciones o larguísimos tornillos para fijar llaves de luz.
- Que las fajas guías de revoque sean ejecutadas con la misma dosificación de morteros que el resto del revoque a materializarse. Una práctica habitual por parte del constructor es ejecutar las fajas con morteros más ricos en cemento, lo que luego se manifiesta en diferencias de color y texturas cuando se da la terminación final.
- En caso de tener alternativas varias, optar por aquellos morteros pre-elaborados que algunos fabricantes ofrecen y garantizan en cuanto a su comportamiento futuro, como por ejemplo su impermeabilidad, su retracción sin fisuras, etc.
- Si no cabe la posibilidad de utilizar materiales para revoques pre-elaborados, al menos tratar de utilizar arenas limpias y con bajo contenidos de polvo. Esta elección, permitirá el menor consumo de agua por un lado y la menor fisuración por el otro.
- Todos los morteros que tienen como material ligante el cemento portland, deben ser curados. Esto quiere decir que deben ser muy bien mojados y humedecidos para evitar retracciones o evaporaciones tempranas que no permitan un fraguado correcto del mortero, y también realizar la misma acción de mojado antes de hacer una aplicación después de cada capa.
- Y finalmente: recordar que esta es la última oportunidad para “corregir” errores previos de construcción como desplomes de paredes o pequeñas falsas escuadras. El revoque sirve para corregir pequeños defectos, pero no le pidamos milagros.
Nos volvemos a encontrar en el capítulo 8 de octubre. Hasta entonces!