El aviso publicitario de una firma dedicada a la provisión de equipos de proyección y sonido dio cuenta a mediados del siglo XX, del conjunto de salas cinematográficas de Mendoza habían sido equipadas por la empresa Philips.
El aviso publicitario de una firma dedicada a la provisión de equipos de proyección y sonido dio cuenta a mediados del siglo XX, del conjunto de salas cinematográficas de Mendoza habían sido equipadas por la empresa Philips.
Esta pionera de la industria lumínica y audiovisual contaba en el país con una filial que comercializaba no sólo productos para la iluminación hogareña sino que a partir de la década del ´40, la compañía realizó importantes contribuciones a la grabación, transmisión y reproducción de imágenes de televisión.
La revista “Arquitectura Gráfica” que en el año 1950 estuvo dedicada exclusivamente a Mendoza, reflejó los recientes edificios públicos y privados que se habían realizado en la provincia. Cada obra y cada publicidad se acompañaba de fotografías, como fue el caso de los dos cines que se publicaron con fotografías en ese número: el Cine Teatro Mendoza, proyectado por Pedro Ribes y realizado por Lucas Sarcinella, y el Cine Orión (actual Centro Cristiano) en Dorrego, diseñado y construido por Alfredo Bottari. Estas dos obras a las que se sumaron otras dieciséis, fueron las mencionadas por la compañía en su publicidad a página completa, señalando que las 18 contaban con los equipos de proyección. Los cines estaban ubicados en nueve departamentos diferentes, lo que daba cuenta de la importancia que tenían estos edificios culturales para la sociedad de la época.

En el centro de Mendoza estaban además del ya mencionado Cine Teatro Mendoza que se había inaugurado en 1949; el Fantasio; el Buenos Aires, el Palace, el Gran Cine Teatro Independencia y el cine Centenario. También en Capital, pero situados en la quinta y sexta sección, estaban el Gran Oeste y el Gran Capitán, respectivamente. Este último ubicado en calle Aguado correspondía al tipo de Cine al Aire libre, porque contaba además de la sala cubierta, con un playón descubierto anexo, para exhibiciones veraniegas.

También diez cines departamentales contaron con modernos proyectores. En Guaymallén, el Orión; en Luján de Cuyo, el cine Colón, de la Sociedad Española y en San Martín, el Mayo, de la empresa Napoletano Hnos. En el valle de Uco cada uno de los departamentos tuvo equipos de la firma holandesa: en Tunuyán, el Avenida; en Tupungato, el Tupungato y en San Carlos, el cine La Consulta. La nómina se completó con los cines del sur mendocino, en General Alvear, el cine que llevaba el nombre del departamento y en San Rafael, el Gran Sud, de los Hnos. Andrés; el Ideal, llamado en los inicios Avenida; y el Marconi (actual Roma).
Si el contenedor, los propios edificios para cines constituyen bienes de alto valor por su arquitectura, el contenido, aquellos elementos que posibilitaron la actividad cinematográfica tienen tanto o mayor valor. Varios lugares han protegido y rescatado a los equipos y maquinarias, entre ellos el propio museo de la empresa, que rescató equipos, edificios y también historias, especialmente la propia.

El museo de la luz en los países bajos
La compañía de origen holandés había sido fundada por Frederik Philips en 1891 en la ciudad de Eindhoven. Había sido pionera a comienzos de la revolución industrial por la fabricación de bombillas incandescentes. En lo que fue la primera fábrica, aquella donde se producían las bombillas, se instaló en 2012 el museo de la compañía. El estudio de GSG, conformado actualmente por Gert Grosfeld y Anet Schurink, tuvo a su cargo el proyecto. Concibieron el diseño como un gran volumen vidriado que mira a la ciudad y que se yuxtapuso al edificio de la antigua fábrica. Dentro de él el visitante puede recorrer las diferentes etapas de la compañía, observando los avances y cambios de la tecnología y los objetos de cada época.