El año que termina
Agustín D'Attellis
A manera de resumen, este año fue bastante más complicado, principalmente porque estamos teniendo una caída en el nivel de actividad en general y en particular en la industria, que se debe a una serie de factores tanto internos como externos.
Los externos son muy importantes, sobre todo la fuerte desaceleración de la economía en Brasil; se espera un crecimiento de 0,2% este año y eso tiene un impacto directo importante en particular sobre el sector automotriz y éste tiene un efecto sobre el resto de los sectores industriales.
Más del 50% del resto de los sectores, como alimentos o textiles, este año están presentando variaciones positivas. También hay un tema particular con el poder adquisitivo, con baja del consumo, y hay caída de la inversión a partir de la incertidumbre que genera un recambio eleccionario fuerte en términos políticos.
Hasta ahora, teníamos una inflación controlada pero alta, donde los salarios, en términos nominales, a partir de las negociaciones paritarias le venían ganando a la suba de precios y entonces el poder adquisitivo se recuperaba.
Este año es la primera vez que nos enfrentamos con una situación en la que esto no ocurre; hay un deterioro salarial, en algún sector un poco más, en otros un poco menos.
Esto tiene que ver básicamente con la devaluación de enero, con diferentes “patas” de responsabilidad. Está el ataque especulativo, la presión del mercado y sectores exportadores, y obviamente la “pata” de las autoridades económicas, el Banco Central, que tiene herramientas para evitar que la devaluación ocurra.
Y después una “pata” importante fue el traslado a precios y la pérdida del poder adquisitivo de la población. Frente a una devaluación del 22%, en 48 horas, el traslado a precios fue del 40% o 50%. Entonces se generó una caída en el consumo, junto con la caída de la inversión y con la caída de la demanda externa.
Pedro Rabassa
Venimos con un año complicado, difícil, pero que había comenzado con cierto optimismo al reconocerse la necesidad de recurrir al financiamiento para que el Banco Central dejara de ser el único financiador del Tesoro.
En ese camino estuvo el tema del arreglo con el Club de París, el CIADI, Repsol, pero todo quedó en la nada lamentablemente por el fallo de la Justicia estadounidense.
Por eso, para nosotros y para el equipo económico actual inclusive, es tan importante que se pueda hacer una negociación exitosa 2015. Está claro que a esta altura las actuales políticas anticíclicas a través del gasto fiscal no son anticíclicas porque ya no hay demanda de dinero para los pesos que emite el Banco Central.
A partir de determinado nivel, la emisión provoca inflación que provoca atraso cambiario y cuando el atraso cambiario es demasiado alto pasa a ser una de las razones por las cuales la economía argentina no está en condiciones de volver a crecer.
Maximiliano Castillo Carrillo
La Argentina enfrenta políticas insostenibles. Acá no hay acciones conspirativas ni confabulaciones ni empresarios inescrupulosos porque son los mismos que había en 2003 cuando, luego de la devaluación y del aumento de precios del 41%, la inflación fue menos del 5%.
Lo que tenemos hoy es el resultado de no querer corregir el tipo de cambio que motorizó la fuga de reservas, ante lo cual se puso el cepo, que como no funcionó, profundizamos el cepo, y el desequilibrio fiscal siguió en aumento. Entonces, la devaluación es inevitable con este conjunto de políticas macroeconómicas, que como dice el propio Gobierno, se va a mantener.
Los libros de texto dicen que un déficit fiscal financiado exclusivamente con emisión monetaria termina en una inflación alta. Y el swap de China (para aumentar las reservas) es una señal mala porque esos mecanismos de financiamiento se utilizan en situaciones críticas. Entonces, para el año próximo, la recesión se va a profundizar.
Las soluciones posibles
Agustín D'Attellis
Ante esta situación, la reacción del Gobierno fue y es continuar en sostener la demanda y fortalecer el mercado interno utilizando todos los componentes de la demanda, el lado fiscal, utilizando el gasto público como herramienta no solo redistributiva sino también como una herramienta que permite fortalecer el mercado interno, sostener la demanda y hacer frente a la caída de todo el resto de los componentes de la demanda agregada.
Si bien no compensa, porque por ejemplo un plan como el Procreauto I y II amortiguó la caída que hay en el mercado interno pero no compensó totalmente la caída que hay en patentamientos en el mercado interno y mucho menos compensa la caída en la producción por el freno de la demanda de Brasil.
Es un esfuerzo que hace el sector público para evitar que la caída sea más fuerte. En este contexto está la economía actualmente. Es una situación donde se está poniendo mucho esfuerzo en demostrar que no se va a ceder de nuevo a presiones devaluatorias y a generar certidumbre en el mercado cambiario. Un paso muy importante fue reducir la brecha cambiaria y hay espacio para reducirla más.
Pedro Rabassa
Si la economía argentina volviera a crecer con este set de precios relativos, inmediatamente habría una gran demanda por importaciones que no podríamos soportar. A principios de año parecía que había alguna intención de tomar el toro por las astas, pero una devaluación cuando es aislada, inmediatamente impacta en los precios.
Hoy sectores exportadores, sobre todo los que tienen mayor valor agregado, los industriales, las economías regionales están directamente ahorcados por este tipo de cambio atrasado y no se ve que el año 2015 vaya a cambiar.
Inclusive está la paradoja de que si se consigue financiamiento es posible que sea utilizado como un resabio de lo que fue el último año de la convertibilidad: utilizar el financiamiento externo para sostener un tipo de cambio insostenible y financiar un déficit fiscal que a esta altura, insisto, ya no cumple el papel anticíclico que debería cumplir y que usan todos los países cuando enfrentan una recesión.
Y eso nos pone en problemas para el año que viene. Lamentablemente no va a ser un año de recuperación económica. De hecho, es casi inevitable que la variación del producto bruto sea negativa, en particular por el arrastre negativo que deja este año.
Maximiliano Castillo Carrillo
Un evento clave para definir el rumbo el año próximo es cómo se resuelve la situación con los holdouts. Mi impresión es que, por los tiempos y por lo extremo de las posiciones, las posibilidades de alcanzar un acuerdo global general con todos los acreedores son muy bajas. Inclusive si se reabriera un canje, la apertura de un canje de deuda global lleva su tiempo.
De todos modos, el escenario más probable es que no haya un acuerdo con los acreedores. Y aunque sea un año electoral, la recesión será mayor porque el Gobierno perdió la capacidad de hacer políticas contracíclicas por más que gaste más.