30 de octubre de 2017 - 00:00

¡Lobo feroz!

Gimnasia y Esgrima, con un primer tiempo casi perfecto, venció 3-1 a Unión VK y cerró la primera ronda como líder de su zona.

Gimnasia y Esgrima aplastó anoche a Unión VK 3-1 con un primer tiempo de altísimos rendimientos que, en el cierre de la primera ronda, permite  respaldar el traje de candidato que porta desde que inició el torneo.

Decir que aplastó a su rival de ayer no es una exageración, más allá del intento de reacción que tuvo la visita en el complemento. Es que durante esa etapa, el Lobo reguló y, con la diferencia, intentó cuidar piernas para lo que vendrá.

Pero antes de eso mostró un rendimiento colectivo e individual que lo aleja no solo en tabla de posiciones del resto de los equipos sino que expone las reales diferencias entre unos y otros.

Devora rivales con una facilidad que determina la jeraquía de quienes componen este plantel mensana. 
Antes de los siete minutos estaba liquidado el encuentro.

Palacios Alvarenga y Neri Espinosa, que luego ampliaría en el marcador, rompieron todo lo que el DT visitante había planificado en la semana previa.

Los sanjuaninos nunca encontraron las respuestas a tanta movilidad de los volantes mensanas. Desde esa zona gestó el local un triunfo que lo posiciona para lo que vendrá.

Leandro Becerra y Mateo Ramírez fueron un problema sin solución porque se movían a espaldas de Emanuel Décimo y Hernán Muñoz. Sin posición fija en la cancha, ambos aparecieron siempre libres de marca y con la cancha de frente para decidir por donde seguía cada jugada.

Además, con el rumbo marcado desde los 7 minutos, cuando llegó el 2-0 desde los pies de Espinosa, hubo tranquilidad para hacer correr el balón, alargando hacia los costados por donde Patricio Cucchi y Leandro Aguirre mostraron un rendimiento muy alto.

En el complemento se notó el desgaste realizado durante la etapa inicial y encima Unión VK encontró el descuento al minuto de juego.

Hubo algunos sobresaltos durante esta etapa. Porque ya no había tanta posesión de balón y la visita ponía mucha gente en ofensiva. Sin embargo, con el correr de los minutos supo resolverlo Gimnasia.

Es cierto que no volvió a tener tanta intensidad como en la etapa anterior, pero le bastó con lo hecho en los primeros 45 minutos para saber que el triunfo no correría peligro. Si hasta cuando decidió pisar el acelerador encontró nuevos caminos al gol, aunque esta vez no hubo tanta lucidez (ni frescura) para enviar el balón a la red.

Marcelo Fuentes movió el banco de suplentes para renovar energías y marcar que ahora la decisión no era atacar con tanta verticalidad sino con una tenencia que también permitiera contrarrestar la decisión del rival de jugar a máxima velocidad.

Y lo consiguió. Porque le quitó dinámica a Unión, que ahora no tuvo tanta facilidad para recuperar el balón, y porque volvió a encontrar nuevas opciones para abrir hacia las bandas (el lugar preferido por donde ataca el elenco del Parque).

Con Espinosa por derecha y Aguirre por izquierda (¿cuántos pulmones tiene?), hasta el final tuvo chances de ampliar el marcador.

El final no hizo más que extender una fiesta que inició con ese remate de Palacios Alvarenga. Es que los hinchas saben, intuyen, que están ante un equipo que puede escribir una página de gloria.

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