8 de agosto de 2013 - 21:54

"Lo mío es el arte en plural"

Silvia Vargas es artista plástica, productora y voluntaria de trabajo social. Pensó un original homenaje a Frida. Y lo llevó a cabo.

Artista plástica y trabajadora social por vocación, Silvia Vargas recorre las calles mendocinas viendo como ayudar a otros que lo necesiten y vive "con la desfachatez de una niña". Con 55 años y una gran personalidad y constante frescura habló sobre cómo es ser artista y productora de sus proyectos.

Ella no "hace bandera" de esto, pero se sabe que ha trabajado con niños autistas, con síndrome de Down y enfermos terminales. "Es la única manera de ser artista", asegura.

Sangres calientes se juntaron en el corazón de Silvia: ascendencia andaluza e italiana. Seguro algo rico de esos pueblos y la raíz criolla se unieron para dar lugar a la estética que propone la plástica local, proveniente de Kilómetro 8, zona rural cercana a Rodeo de la Cruz. "Crecí en un ambiente solidario, los vecinos se ayudaban y tuve un abuelo orfebre", relata. En fin Vargas no dice que no a nada: también es locutora, profesora de Reiki, productora y voluntaria desde el arte en fundaciones.

Silvia cuenta que tuvo un buen matrimonio y cinco hijos, la menor es bailarina clásica, pero que "el amor se terminó" con su ex. En relación con la violencia de género, reflexionó que hay mucho por hacer.

"Las mujeres tienen miedo de separarse, es como la leyenda del elefante al que le pegan y le dan un dulce", reflexionó sobre el maltrato y en este sentido agregó que "los medios de comunicación tienen una fuerte responsabilidad". Hoy comparte su vida con Manuel Marcman, que es miembro de la Sociedad Argentina de Escritores y especialista en filosofía. "A las cuatro de la mañana nos levantamos a escuchar música y me acompaña en todo", confiesa enamorada y con orgullo.

Un día recordó y homenajeó a Frida

Silvia arremete con todo y no para, pero con una manera dulce y clara de decir, siempre desde la ternura. "Con el tributo (a Frida Kahlo) todo fue inspiración".

El 27 de julio inauguró en el espacio MUDAA un body painting en vivo, con la participación de Macarena Cortez y Celeste Bazán como modelos.

Luego a través de un happening "parió" a la artista azteca, como volviéndola a la vida. Ocho obras plásticas permanecen expuestas en dicha sala, que en su momento salieron a la luz junto con la voz de Graciela Centeno, con temas de Chavela Vargas, gran amiga de Kahlo y algo más de Eladia Blázques.

"En el espectáculo leo sus cartas a Diego Rivera -ver aparte-, donde por estar separados, le pide que vuelva", señaló. Las técnicas de los cuadros combinan óleo y acrílico, entre otros. "Nací con el espíritu de ayudar", concluyó esta mágica mujer que sabe lo que quiere.

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