El ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi retiró ayer su apoyo al gobierno de coalición de centro-izquierda en un momento crucial, ya que el Senado votará hoy su expulsión del Parlamento y la aprobación de la ley de Presupuesto de 2014.
El ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi retiró ayer su apoyo al gobierno de coalición de centro-izquierda en un momento crucial, ya que el Senado votará hoy su expulsión del Parlamento y la aprobación de la ley de Presupuesto de 2014.
"Dejaron de existir las condiciones para seguir cooperando con el gobierno", anunció Paolo Romani, portavoz de Forza Italia, el partido que acaba de resucitar Berlusconi.
La decisión -que fue comunicada al jefe de gobierno, Enrico Letta, y al presidente de la República, Giorgio Napolitano- forma parte de la estrategia de Il Cavaliere para evitar ser expulsado del parlamento y perder su inmunidad.
El fantasma del ex primer ministro socialista Bettino Craxi, su amigo personal, quien tuvo que exiliarse en Túnez en los 90 tras los procesos judiciales por corrupción, debe rondar en sus recuerdos.
La posibilidad de que Berlusconi termine encarcelado al perder su escaño de senador debido a los varios juicios a los que está siendo sometido, fue descartada por sus abogados como "algo absurdo".
"En principio una fiscalía puede solicitar tal medida, pero para nosotros sería algo irreal", afirmó el abogado Franco Coppi, al recalcar que el magnate de las comunicaciones, de 77 años, naturalmente evitará huir.
Berlusconi intentó el lunes in extremis evitar ser expulsado para siempre del Parlamento, un final humillante para el líder indiscutible por 20 años de la derecha italiana, y pidió la revisión judicial de su caso.
La estrategia de Berlusconi
Para tratar de evitar ese final, el ex primer ministro ha concedido conferencias de prensa, entrevistas y declaraciones a radio, televisión y diarios y hasta ha movilizado a sus simpatizantes para que salgan a protestar hoy en Roma.
"La manifestación será sólo el inicio. Italia es una democracia recortada", declaró el magnate, quien advirtió que no renunciará por ninguna razón a su escaño porque se siente el "legítimo líder de los electores de derecha italianos".
Para sus críticos, Il Cavaliere usó como "pretexto" para pasar a la oposición la ley de presupuestos para 2014, clave para el futuro de Italia, cuya economía atraviesa una grave crisis.
"La verdadera razón de la ruptura es el pedido de inmunidad de Berlusconi", comentó Roberto Speranza, diputado del Partido Democrático (PD), la mayor formación de la izquierda.